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SILVARREDONDA

TORRE DE A PENELA

La antigua fortaleza defensiva medieval se transformó en pazo en el siglo XVII por mandato de Lorenzo Bermúdez de Castro, como medida para establecer una red de fortalezas fronterizas que protegieran Bergantiños. Es un ejemplo de la evolución de la arquitectura militar en arquitectura señorial.

Se desconoce el número exacto de torres que existieron, variando las estimaciones entre dos y hasta cuatro. Hoy solo queda en pie una de ellas. Su planta es cuadrada y, aunque tiene cuatro alturas, en la fachada principal solo se aprecian tres.

El acceso principal se realiza por una puerta de medio punto con grandes dovelas. En la parte posterior, el desnivel del terreno permite una entrada directa a la tercera planta. El edificio presenta los rasgos típicos de una fortaleza: composición sobria, muros gruesos y escasos vanos. En el interior quedan restos de una escalera de caracol de madera. La torre está rematada por un antepecho de cantería con almenas.

En una de sus ventanas puede verse el escudo de armas de la casa, con los linajes Bermúdez, Castro y Riobóo.

Tras la torre se halla una fuente con pila en forma de sarcófago y dos caños de agua. Según la leyenda, esta fuente es una ofrenda de una mujer a la que se le murió un hijo, o una penitencia. También se vincula con un supuesto pasadizo que comunicaba la torre con la fuente, permitiendo el acceso al agua en caso de asedio.

Cerca de la torre se encontraba antiguamente un crucero con inscripción, que, según la tradición, otorgaba inmunidad a quien lo atravesase. Una leyenda relata que una mujer, perseguida, intentó llegar al crucero salvador pero fue capturada y decapitada antes de alcanzarlo. Los vecinos, conmovidos, exclamaron: «¡Pena de ella!», dando nombre al lugar.


IGLESIA DE SAN PEDRO

La iglesia de San Pedro es de reducidas dimensiones y gran sencillez. Tiene planta rectangular de nave única (planta de salón) y una ábside también rectangular, a la que se accede por un arco triunfal. En el lado norte hay una sacristía anexa. La nave principal sobresale en altura con respecto al presbiterio.

La fachada, rematada por una espadaña de cemento con dos campanas, carece de ornamentación. En el atrio se sitúa un crucero de granito, sin plataforma, con pedestal octogonal, fuste cuadrado con chaflanes y capitel moldurado. La cruz es también cuadrada, con remates florenzados y botón central.


CAPILLA DE SANTA MARGARITA DE BANEIRA

Es una ermita sencilla, con planta rectangular y tejado a tres aguas. En el presbiterio tiene una ventana rectangular, similar a la de una vivienda. En la fachada, coronada por una espadaña, se conservan dos inscripciones. La romería se celebra el 13 de julio.

La fuente de Santa Margarita de Baneira es la más monumental entre los conjuntos religiosos del municipio. Tiene dos cuerpos de piedra: el central, rectangular, está coronado por pináculos y una cruz acanalada que cubre el manantial; a su lado, un cuerpo más bajo, cubierto por una bóveda de cañón, conduce al interior. En sus aguas, los romeros mojan paños y dejan monedas para curar verrugas. Según el etnógrafo Otero Cebral, también lavan en ellas manos y piernas afectadas por males.


FERMÍN CALVO GÓMEZ

Fermín Calvo Gómez nació en Silvarredonda pocos meses antes del inicio de la Guerra Civil española. Como tantos niños de la posguerra, su infancia fue dura. Apenas pudo asistir a la escuela, a la que solo acudió siendo ya mayor. Desde muy joven trabajó como criado en casas de labradores, comiendo apartado en una banqueta, símbolo claro de la división social.

Con el paso del tiempo, los tiempos mejoraron y en pocos meses comenzó a asistir a la escuela de Silvarredonda. Por la vergüenza de ser ya mayor entre niños pequeños, aprendió rápidamente las cuatro reglas básicas para desenvolverse en la vida de su época.

Más tarde se hizo leñador, cortando madera en los montes de Bergantiños, que entonces era muy apreciada y se transportaba por barcos de cabotaje desde la ensenada de A Insua o el puerto de Corme.

Otro de los oficios que desempeñó fue el de cantero. Comenzó como todos, subiendo masa por las escaleras, cargada sobre la cabeza. Pronto dejó esa dura tarea y aprendió a trabajar la piedra. Una de sus funciones era tallar las muelas de los molinos, hoy en día abandonados.

Como muchos habitantes de Bergantiños, también emigró. Partió en tren lleno de ilusión, pero la realidad lo despertó de su sueño: lo que pensaba que sería un palacio era una barraca; y nada más llegar, tuvo que empezar a trabajar de inmediato.

A lo largo del siglo XX, Bergantiños fue un paraíso de poetas populares, especialmente regueifeiros. Uno de ellos fue Fermín Calvo Gómez, conocido en el mundo de la regueifa como Fermín da Feira Nova, por ser este el lugar de Coristanco donde se casó.

Descubrió la regueifa en los trabajos comunales que solían terminar en fiesta. En las hiladas de lino o lana observaba a los hombres y mujeres que cantaban. En las fiestas de pandereta o en las reuniones para transportar piedra, escuchaba las coplas de canteros y carreteros. Fermín recuerda cómo muchas mujeres cantaban regueifa mejor que los hombres, pero les daba vergüenza competir públicamente.

Hoy es historia viva de la regueifa en Galicia. Primero, por ser uno de los últimos viejos regueifeiros; segundo, por su testimonio y conocimiento de los grandes regueifeiros del siglo XX: Cadete da Campara, Camuzas, O Piloto, Verdías, Leonarda, Churrillo, O Sotelo, O Galo, Calviño de Tallo, Maximino de Mens, Celestrino de Leduzo, Blanquiño, Grixoa o Costa de Xaviña. De todos ellos, Blanco fue su maestro. Fermín comenzó a cantar regueifa el día que venció al gran Calviño de Tallo.

Muchas aldeas, programas de televisión y radio conservan sus coplas. Ha sido habitual en el programa «Luar» de la TVG y ha sido entrevistado por Cristina Abelleira en Radiovoz Bergantiños. Compartió escenario con otros grandes regueifeiros como Calviño, Grixoa o Guillermo da Rabadeira en las Festas da Regueifa de Cerqueda, organizadas por la Asociación Cultural Raigañas de Malpica de Bergantiños.

En marzo de 2006, el Concello de Cabana de Bergantiños, junto con la Secretaría Xeral de Política Lingüística, recuperó la tradición de la regueifa en unas jornadas con expertos como Dorothé Schubarth y Domingo Blanco. En la regueifa final participaron Guillermo da Rabadeira y Fermín da Feira Nova, como representantes de la vieja escuela, y Suso y Antonio de Xornes, como nueva generación.

Fermín también se lanzó a la poesía escrita. Publicó lo que tantas veces había cantado, bajo el título «Recordos dun regueifeiro», editado por el Concello de Cabana. En él se une al grupo de poetas populares de Galicia como Asunción Antelo, María Baña o Manuel Mourelle.

Fermín reconoce su deuda poética con Alfredo Brañas, María Baña, Eduardo Pondal y Asunción Antelo. Sus versos cantan a su tierra natal y describen romerías, aldeas y costumbres. También incluyen crítica social directa. Su idioma es el gallego con raíces bergantiñanas, aunque a veces utilice el castellano.

Hoy en día es difícil ver una regueifa en Bergantiños, tierra natal de esta tradición. Sin embargo, este libro ayuda a mantener viva la memoria de estos versificadores de antaño.


MÚSICA

Os ghaiteiros de Neaño
Foron tocar á Penela.
Perderon a gaita en Liñares,
Andan mirando por ela.

Arado de ferro
E carro con bois,
Orquillas e sachos,
Traelos despois.

Arado de ferro
E carro con bois,
Orquillas e sachos,
Traémolos nós.

A catro pesetas
Traballades vós.

BIBLIOGRAFÍA

  • Kirk Martínez, O. y Díaz Carro, P. (2012). Cancionero de Cabana de Bergantiños. Cabana de Bergantiños.
  • Garea, F., Giadás, L. y Navarro, E. (1995). Cabana: Análisis histórico y social. Cabana de Bergantiños: Diputación de A Coruña.
  • Soraluce Blond, J. R. y Fernández Fernández, X. (1995). Arquitecturas de la provincia de A Coruña: Cabana, Carballo, Coristanco, Laracha, Laxe, Malpica y Ponteceso. Diputación de A Coruña.

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