Saturnino Cuíñas Lois

Autor: Concello de Cabana de Bergantiños
Idioma: Galego
Categoría: Persoeiros
Descrición
Tras haber sido capellán de la Condesa de Torre Penela de Carballo y de la familia Figueroa en San Martiño de Horto (Abegondo), Saturnino Cuíñas Lois fue enviado como párroco a Santo Estevo de Cesullas en sustitución de Manuel López Porto. Se presentó en Cesullas el 10 de abril de 1931 acompañado por su madre Adelina y sus hermanos Aurelio y María.
Desde su llegada, su parroquia de destino cobró un notable dinamismo en el ámbito religioso, festivo, social e incluso en infraestructuras. Creó coros parroquiales, revitalizó las celebraciones religiosas de Navidad y se acercó a la juventud a través de las fiestas del catecismo. Fue una figura clave para que se construyera la carretera de Neaño a Baio.
Como reconocimiento a su labor, la corporación municipal lo nombró hijo adoptivo de Cabana de Bergantiños el 17 de marzo de 1956, con motivo de sus bodas de plata como párroco. En este acto se descubrió una placa de mármol en la iglesia de Santo Estevo.
Desarrolló su trabajo pastoral hasta poco antes de su fallecimiento, el 7 de abril de 1978. Su muerte fue un verdadero acontecimiento social en la comarca de Bergantiños. Asistieron vecinos de municipios colindantes y la corporación municipal al completo. El entierro fue oficiado por el arzobispo de Compostela Ángel Suquía. Fue enterrado en el cementerio parroquial.
Cinco años más tarde, el 21 de agosto de 1983, el Ayuntamiento de Cabana de Bergantiños le rindió un homenaje póstumo y lo reconoció como hijo predilecto. En los actos culturales participaron las corales Coral de Bergantiños, Toxos e Flores de Ferrol, Follas Novas, Lembranza y Cántigas da Terra de A Coruña; el grupo folk Marea Baixa de Carballo, los grupos folclóricos de la Asociación Cultural Río Anllóns de Ponteceso y del colegio público As Revoltas de Cabana. El humorista O Xestal deleitó a los asistentes con sus divertidos chistes y, después, cantó por primera vez en público acompañado por Xosé Manuel Eirís, que tocaba una de las zanfonas que había pertenecido a Saturnino Cuíñas. Como fin de fiesta, Andrés Rei dirigió la interpretación del famoso Berro Seco. También se colocó una placa conmemorativa en la fachada de la ermita de San Fins.
