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RUTA 7. DE AGRELAS A Ó BRIÑO POR FONTEFRÍA

Este itinerario nos conduce desde las aguas del Anllóns hasta el pasado más remoto de Cabana de Bergantiños.
Siguiendo las huellas decimonónicas del bardo de Bergantiños, Eduardo Pondal, subimos al Roncaduiro y nos acercamos a la Cidá de Borneiro, fiel muestra de la cultura castreña más pura, menos romanizada. Desde ella, nos dirigimos a las cumbres del monte Gontón para divisar A Insua y la Tierra de Bergantiños como si fuésemos dueños del viento. La casa del pintor naïf, Manuel Lema Otero, tres cruceros giratorios y aldeas diseminadas por el Llano de Borneiro vigilan nuestro deambular.
Casi al final del recorrido, los dólmenes de Dombate nos esperan como arcas que cobijan en su interior una historia llena de secretos. El robledal de Briño, con su romería, la fuente, la capilla vestida de santos de piedra y su viejo crucero, nos despiden en nuestro viaje.

1. Mirador de As Agrelas
El mirador de As Agrelas es una pequeña área de descanso que nos brinda con toda su emoción la vida y los colores que reinan en la ensenada de A Insua. Con la sensación de que podremos tocarla con la mano, veremos A Barra, lengua de arena que cierra el paso a las aguas marinas y que conforma un hábitat particular para la vegetación dunar (grama de la playa Ammophila arenaria). En el recodo de A Barra, gaviotas, cercetas, gavitas y cormoranes se ofrecen como una pequeña representación de la colonia de aves que pueblan el estuario durante todo el año. Las placas de arena trepan, empujadas por el viento, por las laderas del monte Branco hasta dominar las alturas desde su cima. A lo lejos, Corme como villa marinera hermana de Cabana por un pasado compartido de embarcaciones veleras. En los márgenes de las aguas del río, aún pervive el pasado de los astilleros tradicionales.

A nuestras espaldas, tras las casas, se encuentran las ruinas de la capilla de Fátima, en Sinde, que vimos en el primer itinerario.

2. Rego dos Muíños (Arroyo de los Molinos)
Este arroyo nace entre el castro de A Cidá y las laderas del Castelo de Borneiro. En algunos tramos, su recorrido se convierte en una cascada y el ruido de sus aguas provoca un sonido constante y agradable.
Su desnivel también fue aprovechado para mover las ruedas hidráulicas de ocho molinos.

¿Deseas seguir con la traducción del siguiente punto?

Este arroyo fue un espacio de vida, pero también de magia, ya que aquí se encontraba el cruceiro viradoiro (cruz giratoria) de A Corga da Coxa.

3. Cruceiro de A Corga da Coxa o del Roncaduiro
Conocemos el cruceiro de A Corga da Coxa o del Roncaduiro gracias a un dibujo que el galleguista Alfonso R. Castelao incluyó en su libro As cruces de pedra na Galiza (Las cruces de piedra en Galicia). Además, este escritor de Rianxo nos ofrece su descripción (Castelao, 1950: 48-49):

“Una cruz que conviene mencionar como muy antigua, aunque su antigüedad sea hipotética, es la que se ve en el lugar de Roncadoiro —feligresía de Borneiro y ayuntamiento coruñés de Cabana—. Esta cruz es giratoria y su forma, con cabeza ensanchada y alargada, hace pensar que se trata de un monumento antiguo, tal vez modificado posteriormente. Por su condición de piedra giratoria, el pueblo le atribuye virtudes milagrosas.”

4. Puente vieja en el rego dos Muíños

Un puente de piedra, perteneciente a la antigua carretera Cabana-Baio, esconde bajo sus arcos cubiertos de hiedra una pequeña cascada. Remontando el puente, nos acercamos a los dos primeros molinos del río dos Muíños o del Roncaduiro. También encontraremos una pequeña área de información sobre la cultura castrexa y el castro de Borneiro. Desde allí, tomamos un sendero para acceder al único castro excavado y con servicio de guía informativo en la Costa da Morte.

5. El Castro de Borneiro

El nombre con el que se conocía antiguamente (Otero Cebral, 55) era la Ciudad de los Mouros.

El castro de Borneiro se sitúa en uno de los extremos del Chan de Borneiro. Su planta ovalada está protegida por un foso y una muralla interrumpida solo al este, para dar paso a la entrada principal. Las murallas fueron construidas mediante el apilamiento de grandes piedras, rodeadas de tierra y piedra menuda por ambos lados, todo ello contenido por un muro; el grosor medio es de 4 metros, y la parte más alta alcanza los 5 metros. Sus dimensiones (56 x 104 m) lo catalogan como un castro de tamaño medio.

Fue el primer castro gallego que contó con datación absoluta mediante el método del carbono 14. Jorge Juan Eiroa estableció como fecha más antigua de habitabilidad el año 520 a.C.

El castro fue descubierto en 1924 por Isidro Parga Pondal y Ciriaco Pérez Bustamante. Las primeras excavaciones comenzaron en la década de 1930 a cargo de Sebastián González; en los años 70 las reanudó J. J. Eiroa; y la tercera etapa se desarrolló a partir de 1980, bajo la dirección de Ana Romero.


Hallazgos pétreos
Las piezas más abundantes son los molinos planos, con base lisa y pisón. Además, se encontraron piedras de afilar, moldes para fundición de metales, pequeños colgantes decorativos, fusayolas y un hacha pulida.

Cerámica
Los miles de fragmentos de platos, cuencos, ollas o jarras hallados aparecieron en estado fragmentario, debido a que el castro fue abandonado pacíficamente (sus habitantes solo dejaron las piezas que ya no les servían). Se trata de una cerámica bastante tosca, con gránulos de arena en la superficie. Predominan los tonos rojizos o amarillentos. Los motivos decorativos incluyen mamelones, cordones aplicados, hendiduras, triángulos. La decoración se realizaba mediante aplicaciones plásticas, incisiones, excisiones o con técnicas impresas o bruñidas.

Hallazgos metálicos
En bronce aparecieron agujas, anillos, cuentas de collar, fragmentos de vasijas metálicas, asas de situlas, conteras, empuñaduras de puñales de antenas y láminas decoradas. Lo más destacado es una fíbula de largo travesaño, decorada con la técnica de nielado con hilo de plata, que en el siglo pasado formó parte de la exposición Galicia no tempo.
Los objetos de hierro (cuchillos, puñales, hoces, cinceles o picos) están relacionados con las actividades domésticas, agrícolas o metalúrgicas que se llevaban a cabo en el castro.

Las viviendas
Son de planta redonda o rectangular y se agrupan en pequeños conjuntos de construcciones dispuestas alrededor de espacios vacíos, verdaderos antecedentes de los barrios de castros romanizados. Sus muros originales podían alcanzar hasta 2 metros de altura. Curiosamente, no se han hallado puertas, lo que sugiere que estaban a cierta altura del suelo para impedir el acceso de reptiles.
En el interior se encuentran hogares rectangulares formados por piedras clavadas verticalmente; el fuego se hacía sobre una capa de arcilla y las piedras protegían del calor al poste central que sostenía el techo. La cubierta, de forma cónica, probablemente era de vegetales entrelazados.

La leyenda
Por la zona de Borneiro (Otero Cebral, 58) se dice que en el castro de A Cidá vivían los moros y que aún hoy se pueden ver sus antiguas casas.

6. CD y canción: “No confín dos verdes castros” de Milladoiro
En el año 1999, el grupo folk Milladoiro participó en un proyecto de divulgación turística del Ayuntamiento de Cabana de Bergantiños, editando un CD con 7 canciones recogidas por Saturnino Cuíñas o inspiradas en las tierras de Cabana. El CD, al igual que el libro, llevaba un título con profundas raíces pondalianas: No confín dos verdes castros. Libro y disco son la base de este viaje digital que realizas por Cabana desde la pantalla de tu ordenador.

7. El galleguista Xocas en Borneiro
Hacia 1925, cuando Xoaquín Lorenzo Fernández (Xocas) era alumno de la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Santiago, participó junto con miembros del Seminario de Estudios Gallegos en las primeras excavaciones del castro de A Cidá. Esta estancia de Xocas en Borneiro le sirvió también para escribir un artículo titulado Notas etnográficas da parroquia de Borneiro.
Para Xocas, estas notas eran “simplemente unas papeletas que publicamos con el objetivo de que puedan ser utilizadas por quien, algún día, realice el estudio de la parroquia”. En este trabajo, Xocas describe la geografía de Borneiro, así como las casas con todos sus elementos interiores y anexos, aperos de labranza y molinos. También recogió canciones populares, algunas de ellas cantadas en vivo por vecinos de la parroquia que participaban en las excavaciones:

Daille gracias aos señores
por nos poñer no retrato:
vinte e dous traballadores
e iles dous, vinte e catro.

Las Notas etnográficas de Xocas iban a ser publicadas, en gallego, en el tomo VII de los Arquivos do Seminario de Estudos Galegos, pero a causa del estallido de la Guerra Civil, la revista no llegó a circular. Años más tarde, en 1942, se publicó, esta vez en castellano, en el Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Orense (1942: 183-203). En 2004, el Ayuntamiento de Cabana de Bergantiños, con el patrocinio de la Dirección General de Política Lingüística, con motivo del Día das Letras Galegas dedicado a Xocas, rescató la versión gallega de su trabajo. Además, se ofreció una propuesta didáctica a cargo de Carme Fariña Miranda, Ángel Eiroa Pose, Ana Pastora Recarey Lema y Martín Martínez Rioboo.

8. Camino Real a Vilaseco
Junto a la carretera AC-430 Cabana-Baio, se encuentra la fuente de Vilaseco. A su lado discurre el camino real que seguían Eduardo Pondal y su criado Farruco da Bouza cuando, a caballo, en su viaje desde Ponteceso, se dirigían a Nemiña (Muxía) para estudiar con su tío sacerdote, Cristóbal Abente Lago.

9. Cruceiro giratorio en el camino de Borneiro
Junto a la pista asfaltada encontramos (de los tres), uno de los cruceiros giratorios que existen en la parroquia de Borneiro.

10. Iglesia de San Juan de Borneiro
Según Xosé Mª Lema Suárez (1998: 103-126), el arco de la puerta principal, de grandes dovelas, el arco triunfal interior, de moldura muy fina, y el cuerpo de la nave son las partes más antiguas de la iglesia de San Juan de Borneiro, del siglo XVI. El retablo mayor, barroco, del segundo tercio del XVIII, es obra del imaginero local Juan Martínez y de su hijo Ignacio. También son del siglo XVIII su crucifijo y las siguientes imágenes: Virgen del Socorro, San Antonio Abad, San Antonio, Santiago y la Virgen de los Dolores. La imagen de San Juan se data en el siglo XIX. Y del XX son una Soledad, una Marina y un San Roque.

11. Juan Martínez
Juan Antonio Martínez (Lema Suárez, 2000: 175-205) dirigió un taller de retablos en la parroquia de Borneiro. Trabajó durante los años 1720 a 1749. Son obra suya los retablos de las iglesias de Laxe (1723), Sarces (1727) y Baio (1734). Además, hizo las figuras de la parte superior del cruceiro del atrio de Lamas. Para Lema Suárez (2000: 179), Juan Martínez debió ser un maestro “muy habilidoso, un verdadero manitas que tanto hacía retablos como esculturas —de madera o de piedra— e incluso, si era necesario, aceptaba encargos como maestro de obras en la arquitectura de las iglesias”.

12. Ignacio Martínez
Hijo de Juan Antonio, Ignacio Martínez aprendió el oficio en el taller de su padre. Según Lema Suárez (2000: 182), en 1744 Ignacio Martínez tuvo un enfrentamiento con los vecinos de Borneiro porque no aceptaron una imagen del Carmen:

“faltó al trato haciendo una imagen indigna de representar en un altar con señales del Carmen, y por no querer hacer otra imagen más decentemente formada”.

Esto pudo provocar que el “escultor y labrador”, como se le reconoce en el Catastro de Ensenada (1753), emigrara a Troitosende (A Baña). Desde allí, trabajó para las iglesias de la comarca de Soneira hasta su muerte en 1788.

13. Tradiciones en Borneiro
En Cabana de Bergantiños, la parroquia de Borneiro es una de las que más tradiciones, creencias y supersticiones conserva. Estas fueron recogidas por el maestro Xosé Luís Otero Cebral. Las exponemos a continuación:

Durante la noche de San Juan (Otero Cebral, 5), los vecinos de Borneiro colgaban hinojos de las ventanas para espantar a los demonios de las viviendas.

Cuando una persona se cortaba el pelo el día de San Juan (Otero Cebral, 6), lo esparcían alrededor del gallinero para proteger a las gallinas del zorro durante todo el año.

También (Otero Cebral, 6) se esparcían espadañas con un tractor, antiguamente con carros, por la carretera y por los lugares por los que, en la mañana del día 24 de San Juan, transcurriría la procesión. Finalizada la procesión, se recogían las espadañas y se llevaban a las casas, se quemaban en el fuego y se ahumaba a la gente para que no cogieran el “aire de los muertos” o “el mal del aire”.

En Borneiro (Otero Cebral, 8) se creía que si graznaban los cuervos o los búhos, era señal de muerte en el lugar.

Además (Otero Cebral, 8), quien encontrase un cuervo en la carretera, si el ave giraba hacia la izquierda, era señal de que quien lo veía estaba perdido; si giraba hacia la derecha, todavía podía haber esperanza.

También se decía que cuando aullaba un perro (Otero Cebral, 8) era señal de desgracia en la familia, incluida la muerte.

Para espantar al lobo (Otero Cebral, 9) que aullaba en las puertas, se le colocaba en la gatera un manojo de paja ardiendo y de este modo el lobo huía por miedo al fuego.

Para plantar un árbol fuera de tiempo (Otero Cebral, 12) o en su tiempo, se tenía por costumbre echarle una capa de tierra y un puñado de trigo alternativamente, pues esto supuestamente era bueno para que le prendiese la raíz, ya que cuando el trigo comenzaba a crecer le metía la raíz a la planta.

Por el Día de Difuntos (Otero Cebral, 12) no se barría la cocina, porque el demonio iría a bailar en ella y esto era señal de mala suerte.

No se barría la cocina (Otero Cebral, 12) hacia fuera por la noche, ya que así se iba la suerte de la casa; y cuando al barrer la cocina se le barren los pies a alguien, esa persona nunca se casará porque se quedará sin pretendientes.

El Día de Difuntos (Otero Cebral, 12), cuando se iban a la cama, no apagaban el fuego de la lareira, pues los ancianos decían que los difuntos venían a calentarse a ella.

Al meter el pan del artesón en el horno con la pala (Otero Cebral, 12), si se pasaba esta por encima del lomo de una criatura, se decía que se le cortaría el crecimiento y quedaría enana para siempre.

Para espantar a las meigas (Otero Cebral, 12) se usaba un diente de ajo o una cruz que llevaban consigo en el bolsillo.

Se le hacía (Otero Cebral, 12) una cruz a la masa del pan que estaba en el artesón para que fermentase y así no entrasen las meigas en el pan.

Cuando un labrador (Otero Cebral, 13) acababa de trabajar una finca, hacía una cruz en el suelo para que no entrasen las meigas en ella.

14. Cruceiro del atrio 3
Sorprende en este cruceiro el capitel abocinado invertido con moldura en la parte superior. Parece una maceta hecha en barro de Buño. La cruz, singular, se ofrece con forma romboidal, remates floreados y un círculo central casi en altorrelieve. Desde una plataforma enterrada y un pedestal cúbico, emerge el fuste octogonal que nace en sección cuadrada.

15. Cruceiro del atrio 1
El cruceiro del atrio de Borneiro sorprende por su construcción: su estructura, desde luego, no haría pensar que terminase en una cruz de brazos achaflanados exenta de todo tipo de imágenes. Sin embargo, esto parece una constante en varios cruceiros encontrados en esta parroquia. Además, la cruz no presenta su anverso hacia la mesa adosada que se apoya sobre un pedestal también rematado en chaflanes. El pedestal tiene dos escaleras. Lo más destacado es el capitel con un astrágalo circular liso, rica decoración vegetal y cabezas de querubines en la mitad de cada cara.

16. Cruceiro del atrio 2
Este cruceiro presenta como particularidad el tener plataforma y pedestal enterrados. El fuste es octogonal. El capitel, cilíndrico y moldurado. La cruz contiene tres detalles decorativos: brazos achaflanados, remates floreados y un círculo en la intersección de los brazos.

17. Casa del pintor naïf Manuel Lema Otero
Manuel Lema Otero fue ganador, en 1982, con la obra La batalla del Ebro, del Iº Premio de Arte Naïf o Ingenuísta Gallega convocado por la Fundación Pedro Barrié de la Maza.


18. Manuel Lema Otero
Manuel Lema Otero nació y murió en el lugar de Borneiro (Cabana de Bergantiños) en las siguientes fechas: 04/06/1916 – 06/08/1991.
Es la persona más singular de esta parroquia cabanesa por varios motivos. Por ser un hombre de muchos oficios: labrador, carpintero-encofrador, emigrante, pintor, inventor, vendedor de pollitos y piensos, excavador en el castro de A Cidá. Por ser conocido con varios nombres: Manuel do Monte, el Hombre de los Pollitos. Y por ser el pintor e inventor más famoso de todo Cabana de Bergantiños.
Muy poca gente de la zona sabía que Manuel do Monte pintaba, hasta que, en el año 1981, ganó el primer premio (200.000 pesetas) del Concurso de Arte Naïf o Ingenuísta convocado por la Fundación Pedro Barrié de la Maza. Entonces tenía 65 años. A este certamen pictórico se presentaron 575 obras y Lema Otero, de las diez que entregó a concurso, resultó ganador con La Batalla del Ebro y metió otras dos en la final. El jurado, formado por personas de prestigio como Juan Antonio Vallejo-Nájera, declaraba que el cuadro del pintor de Borneiro estaría “entre los 12 mejores naïf de España” y lo calificaba como “original y libre en su exposición”. Como reconocimiento por este premio, el Ayuntamiento de Cabana le rindió homenaje en febrero de 1982.
Tras este éxito, vinieron las exposiciones colectivas e individuales. Las primeras las realizó en A Coruña, Vigo, Lugo, Ourense y Santiago de Compostela. Las individuales, en Ponteceso, Vimianzo, Negreira, Baio, O Couto o Cabana de Bergantiños. En Vimianzo y Cabana impartió conferencias sobre su trabajo como pintor naïf. Además, muchos de sus cuadros forman parte de colecciones particulares repartidas por Laxe, Baio, A Coruña o incluso Suiza.
Manuel Lema pintaba por las noches, robándole horas al sueño, en un cobertizo de su casa, después de las duras tareas del campo. La afición por la pintura le nació en la infancia, ya que desde muy pequeño les pedía a sus padres lápices y papeles que consumía rápidamente dibujando todo lo que se le ponía por delante: barcos, casas, personas, vasos, vacas.
La obra pictórica de Lema Otero tiene mucho de autobiográfica. Los cuadros repasan momentos de cuando estuvo en la Guerra Civil, de cuando trabajó de encofrador o de cuando participó en las excavaciones de A Cidá. Muchas de las pinturas tienen cierto sabor didáctico al emitir mensajes de denuncia contra una sociedad hundida en el vicio, el alcoholismo y formada por una juventud sin rumbo. La abundancia de temas religiosos y la constante presencia de su paisaje natal conforman un mundo creativo lleno de interés.
Otra de las facetas creativas de Manuel do Monte fue la de inventor. También de pequeño, con los amigos del pueblo, empezó a elaborar todo tipo de artilugios. Uno de los primeros fue un sistema para obtener metano a partir de estiércol con tubos de barro. Con los años, salieron de su ingenio el libro de quinielas, juguetes articulados, moldes para capiteles, termómetros de hornos, sistemas de alarma contra incendios o la bomba de agua sin consumo energético. Los inventos más conocidos, y que consiguieron patente, fueron la teja plana y la incubadora de pollitos. Este último aparato le dio de comer durante mucho tiempo, ya que se dedicó a comercializar crías de gallinas por todas las aldeas de la Costa da Morte, razón por la que en algunos lugares se le conocía como “el Hombre de los Pollitos”.

19. Castro de Borneiro
Está situado en la ladera de una de las cumbres de los montes de Borneiro. Para Isidro Parga Pondal y Ciriaco Pérez Bustamante (1934), este era uno de los castros más interesantes de Galicia por la grandeza de sus obras defensivas; sus constructores aprovecharon los bloques de granito de la montaña para construir los bastiones, muros y parapetos.
La leyenda (Otero Cebral, 69) cuenta que en Borneiro hay una viga de oro que va desde A Cidá hasta el Castro de Borneiro; esta viga está recubierta de azufre. También se dice que, si un carro pasa por casualidad por donde está la viga, puede llegar a rozarla con la rueda, pero al parecer nadie la ha llegado a ver. Otra de las leyendas del castro (Otero Cebral, 70) habla de una gallina c

Un buen día, una mujer del lugar de Borneiro decidió salir a pasear con una vecina suya por el castro de Borneiro. Estando allí y caminando por el castro, la mujer vio en un escondrijo una gallina con una encantadora camada de pollitos. Al poco rato, intentó convencer a la vecina para que regresaran a sus casas. La buena vecina, sin sospechar nada, accedió a la propuesta, regresando así ambas a sus respectivos hogares. La mujer, al cabo de un instante, volvió sola al castro, cogió la gallina y los pollitos en su regazo y se los llevó muy contenta a su casa. Al llegar, abrió su delantal delante de los suyos para enseñárselos, pero se encontró con que en su fardo ya no había nada. Con el paso de los días, fue entristeciéndose más y más hasta que acabó muriendo de manera inesperada.

20. Iglesia de los Lobos o Nido de los Cuervos
Se encuentra junto al castro. Es un dolmen natural (no construido por el hombre), quizás también utilizado por los habitantes del castro. En tiempos, servía de refugio a los pastores de Borneiro, así como también a animales salvajes.
Otero Cebral (68) recogió el siguiente recuerdo de este monumento natural:
“La Iglesia de los Lobos, también conocida en el lugar como la Cueva de los Lobos, se encuentra en el mismo entorno del castro de Borneiro. Se cuenta que en tiempos lejanos, los ganaderos que salían con el ganado al monte durante todo el día, se iban a refugiar a dicha cueva, y también dicen que se reunían allí todos para comer y divertirse. Era, pues, un lugar de encuentro entre todos los que se juntaban en el pastoreo. En el lugar también se comenta que cuando hubo habitantes en el castro, probablemente acudían a ese lugar tan infranqueable para protegerse, tanto de los enemigos como de las fieras que los atemorizaban.”

21. Fernandiña
Fernandiña (371 m) es una de las cumbres más altas del monte Gontón o montes de Borneiro. Desde ella, se disfruta de una buena panorámica de la ensenada de A Insua, de todas las parroquias de Cabana y de la mayoría de los municipios de la comarca de Bergantiños.

22. Crucero giratorio en Vilaseco
En Vilaseco se encuentra otro crucero giratorio, en esta ocasión más alto que el primero que vimos, además de estar pegado al cierre de una vivienda. Se alza erguido sobre una piedra rodeada de laureles. Actualmente, su cruz giratoria está cementada para evitar las travesuras de los muchachos.

23. Conjunto etnográfico de Vilaseco
En la desembocadura del camino real que seguía Pondal por Vilaseco, nos topamos con un crucero y un conjunto de hórreos que obligan a una parada. Hórreos de pies y cepas que nos hablan de la importancia que tuvo, y todavía tiene, la agricultura para los habitantes de esta aldea de Cabana.

24. Chan de Borneiro
El Chan de Borneiro es una planicie que comienza en las tierras de Baio y, hacia el lado de Cesullas y Laxe, se rodea de cordilleras montañosas. No obstante, desciende en pendiente por el cauce del río de los Molinos que conduce a As Agrelas y hacia la zona de Ures, que va camino del desaparecido monasterio de Canduas. En nuestro deambular por el Chan de Borneiro, cuando la vegetación lo permite, podemos divisar las tierras arenosas del monte Branco.

25. Ures
Durante la noche de San Juan (Otero Cebral, 5), los vecinos de Ures colgaban hinojos de las ventanas para espantar a los demonios de las viviendas.

26. Fontefría
Este lugar, que debe su nombre a las cualidades “frías” de las aguas de su fuente, nos espera con hórreos de piedra llenos de pan “maíz”, con cruceros que marcan de forma sagrada los cruces de caminos como espacios de encuentro. Como puede verse, los cierres de las huertas se hacen con setos vegetales. (Desde Fontefría, por la derecha, es recomendable subir al monte Castelo, a pie o en bicicleta; desde allí, después de pasar el crucero de A Portela, se observa la villa marinera de Laxe; bajada opcional hasta la aldea de Aguarrei y A Cruz do Cabalo).

27. Regueifa en Fontefría
Otero Cebral (71-74) recogió esta regueifa (duelo poético tradicional gallego) de un regueifeiro (improvisador) del lugar de Fontefría.


Aquí veño, os de Borneiro,
mirádeme ben para as orellas,
eu sonvos aquel lorchán
que ía sempre coas ovellas.

Canto eu ir para fóra,
canto eu moito saber;
pois xa sei dende agora
que máis non vos pode ver.

Dis dese porque está rico
e a pobres non quere ver;
si xa teño gardado un pizco
que chega ben para non volver.


Habana é o dezaseis de marzo
que cadra na quinta feira
do min novecentos noventa e un
contando á nosa maneira.


Carta que lle escribe un homiño,
no mesmo medio do monte,

e debaixo dunha sombra,
e que manda á carreira

nunha ala dunha pomba,

para que sexa lida toda enteira

no medio de Santa Comba.


Non vén pedindo limosna,

anque vergoña non cha ten;

si Deus lla mandara pedir,

sen ti un home de ben.


O pedir non é vergonza,

pedir non é pecado,

vergonza é ser moi rico

para logo ser condenado.

Feito está xa,

principal desta carta
que vos mando caladiña
e moi quedos estaredes escoitando.

Empezaron os veciños
e tamén outra xentiña;
os seus tenros sospiros
por causa desa terriña.


¡Ai, terra de Borneiro!
Tres anos hai que non te vin,
e trece que te deixei
e o dobre que eu nacín.


Catrís e Vilamaior,
Grisol, Vilar, Rivela,
Pedrido, San Salvador
ata as torres da Penela.


Rial de Cuns e Xurdín de Fornos

e Vilar Queimado,
porque andades coma sombra,

ben detrás ou ben de lado.

Desde o castro de Borneiro,

onde andaba coas ovellas,

como vin salir o fume

blanquiño das vosas tellas.


¡Ai, miña Costa querida!
¿Canto sobre ti estarei?,

porque non me veu a morte

o día que te deixei

Vedes unha cazarola
que está alí na rilleira;
pois alí xuntábame eu
con Pepe da Carballeira.


Os dous eramos rapeces,

pero queriámonos ben.
Eu pensaba ser seu mozo,

miña moza ela tamén.


O día que eu marchei de aí,

ela botou uns cantos espiriños.

Deus lle dea moita sorte
para criar os seus filliños
e a min moita paciencia
con estes meus traballiños.


Traballos que eu non busquei,

buscáronme eles a min,
pero non faltará quen diga

que eu son un galopín.


Eu non sei que demo teño,

nin fumo, nin bebo viño;
ás mulleres non llo dou
e nunca teño un pesiño.


Pero acórdome dun conto
de Salgado da Riqueira,

sentino no amullareiro,

serache a muller ou a meiga.


O lugar de Vilaseco,
todo é un pedregal,
as casiñas afumadas
e as ventanas sin cristal.


O lugar da Fontefría
non é lugar nin alforxa,
todo é corredoiras vellas

onde o burro estrica a gorxa.


No lugar de Vilaseco,
hai unha pedra furada
para se sentar so mozos

cando veñen da foliada

28. Antes en las praderas
La semejanza con las grandes piedras con las que se levantaron los dólmenes se encuentra a veces en hileras de «antes», piedras planas clavadas en posición vertical que marcan los linderos de las fincas.

29. A Gándara
En la aldea de A Gándara, la tradicional producción agrícola se ha reconvertido en cultivos bajo abrigo. En las eras, junto a los hórreos, todavía es fácil observar algún que otro pajar o cabaña de paja de trigo, elemento etnográfico que dio nombre a este municipio de Cabana de Bergantiños. En las fincas de A Gándara también se encontró un dolmen llamado “Pedra da Mina”. Durante la noche de San Juan (Otero Cebral, 5), los vecinos de A Gándara colgaban hinojos de las ventanas para espantar a los demonios de las viviendas.

30. Dolmen de A Gándara
En A Gándara (Eiroa Pose) hay restos de un túmulo funerario con dolmen que habría tenido unas medidas iniciales de 15 metros de diámetro y 2 metros de altura. Está muy afectado por las labores agrícolas. Hoy solo se conserva una losa fracturada de la antigua cámara poligonal. El dolmen de A Gándara fue estudiado por los arqueólogos del Seminario de Estudios Gallegos en 1924.

31. Crucero en Dombate 1
Sobre una plataforma enterrada se asienta el pedestal cuadrangular que termina en mediacaña. El fuste es octogonal con remates cuadrados. El capitel, cuadrangular moldurado. La cruz presenta dimensiones reducidas, pero aspecto cuadrado y macizo. El reverso carece de imagen. En el anverso aparece Cristo crucificado, en imagen de altorrelieve, con los brazos abiertos, tres clavos, cabeza inclinada hacia la derecha; está coronado de espinas y el paño de pureza se anuda también hacia la derecha.

32. Crucero de Dombate 2
Se alza junto al muro de una finca. La plataforma es de mampostería. El pedestal, cuadrangular, bastante desgastado. El fuste, robusto, tiene sección octogonal. El capitel moldurado ofrece una de las peculiaridades de este crucero: la presencia de las iniciales BFB, posiblemente en alusión al donante de este elemento patrimonial. La cruz cuadrangular presenta dos singulares detalles decorativos: una Virgen orante esculpida en altorrelieve, que se encierra en una rueda que rodea los brazos; este detalle emparenta este crucero de Dombate con las cruces de inspiración irlandesa de Tabagón (O Rosal, Pontevedra). Bajo los pies de la Virgen aparecen el cáliz y la hostia. ¿Qué hay en el reverso? Los extremos frontales de los brazos están decorados con sencillos círculos.

33. Aldea de Dombate
Casas rurales con hórreos soneiráns de pies y otros edificios anexos.

34. Cista de A Insua
La cista de A Insua fue hallada cuando unos labradores estaban trabajando unas tierras agrícolas junto al dolmen de Dombate, en el lugar de A Insua, parroquia de Borneiro. Es un sarcófago formado por varias piedras que data de la Edad del Bronce Final (3.000 años de antigüedad). Se encuentra depositado en el Museo Arqueológico Provincial de A Coruña y está formado por siete losas, de las cuales cuatro contienen motivos decorativos y las restantes no.

Las cuatro losas que presentan motivos decorativos tienen estas dimensiones, según los arqueólogos que las estudiaron:

La longitud de estas va desde los treinta y dos centímetros hasta los noventa.

La altura varía de una a otra, desde los treinta y siete centímetros hasta los cincuenta y cuatro.

El grosor tampoco es uniforme, y va de siete a diez centímetros.

Esos mismos estudiosos también nos mostraron las características decorativas que presentan dichas losas:

  • La primera losa nos muestra una franja llena de figuras triangulares equidistantes y una hilera de cazoletas que llevan entre ellas una línea paralela y unas once perpendiculares.
  • La segunda losa es similar a la primera y presenta ciertos fundamentos iconográficos con figuras inacabadas y axiométricas.
  • La tercera está formada por dos filas de triángulos, una con ocho y la otra con nueve.
  • La cuarta tiene una decoración similar a la anterior, pero con nueve triángulos en cada fila.

La reconstrucción de la cista de A Insua da lugar a un paralelepípedo al unir sus losas y comprobar sus formas. Por su arquitectura, parece pertenecer a la Edad del Bronce Antiguo o incluso Inicial.

35. Dolmen de Dombate
El dolmen de Dombate es un monumento funerario de cámara poligonal con corredor diferenciado, con grabados en algunas losas y rodeado por un túmulo de forma acorazonada. La cámara está formada por 7 ortostatos verticales y una cubierta. Mide 4 x 2,5 m y tiene una altura de 3 m; la altura exterior de la losa de cabecera alcanza los 4,64 m. El sistema de colocación de las losas y de construcción de la cámara se realizó mediante el método de imbricación, calzadas con piedras más pequeñas para asegurar su verticalidad. El corredor, orientado hacia el este, está formado por tres tramos de ortostatos y tiene una longitud de 4 m. Las piedras de la cámara y el corredor (Eiroa Pose) fueron extraídas del monte Pedras Bastas, en Dombate, que está compuesto por un granito fácil de trabajar. La masa tumular está formada por tierra de color oscuro con pequeñas piedras. El remate exterior del túmulo está marcado por una hilera de losas planas colocadas horizontalmente sobre el suelo; se desconoce si su forma acorazonada fue intencionada desde el principio o si es el resultado de adiciones sucesivas.

La pintura
Presente en todo el interior de los ortostatos, está aplicada sobre una capa de imprimación de arcilla blanca. Aparece como un conjunto complejo articulado en dos registros horizontales, definidos por una banda roja adornada con puntos rojos y negros. El registro superior de la pintura, conservado solo en el corredor, presenta restos de zigzags negros inscritos en dos líneas paralelas también en negro. La disposición de estos zigzags, vertical y horizontal en los extremos de las losas, indica que servían como delimitadores de este registro, a modo de marcos. Las pinturas de Dombate se enmarcan dentro del arte megalítico del noroeste de Europa.

Los grabados
Existen solo en el interior de los ortostatos de la cámara y son de difícil interpretación. Presentan el aspecto de figuras bicónicas, con líneas que parecen asas, cerca de las cuales aparecen varias líneas onduladas y serpentiformes. E. Shee y García Martínez los denominaron The Thing o La Cosa. Aparecen en disposición vertical y horizontal.

Los ídolos
En el límite exterior de la coraza destacó la aparición de una hilera de 20 pequeños ídolos que separaban el yacimiento del mundo exterior y actuaban como protectores del dolmen. Algunos tienen forma toscamente humana, otros redondeada.

Otros hallazgos
Trapecios de sílex, hojas completas o fragmentadas, cuentas de collar toneliformes, puntas de flecha de base triangular en sílex o cuarzo, hachas y azuelas pulidas, fragmentos de cerámica campaniforme.

La leyenda
La leyenda del dolmen (Eiroa Pose) cuenta que su losa de cabecera fue transportada sobre la cabeza por un ser encantado femenino, quien construyó el dolmen mientras hacía encaje de bolillos.

Dombate primitivo
La gran sorpresa de las excavaciones fue la aparición de un dolmen pequeño debajo del túmulo del visible. La cámara estaba compuesta por nueve ortostatos reforzados con un contrafuerte. Se conserva uno de los soportes de la cámara, las losas horizontales del perímetro exterior del túmulo y algunas piedras de la coraza, que se pueden observar en la sección de un muro testigo.

36. Poema O dolmen de Dombate de Eduardo Pondal


O dolmen de Dombate
Aínda recordo, aínda, cand?eu era estudiante,
garrido rapacete que ben regerse sabe,
cand?iba p?ra Nemiña a estudïar o arte
do erudito Nebrija e do boo Villafañe,
e iba a cabalo, ledo, cal soen os rapaces.
Pasado Vilaseco, lugar batido do aire,
no alto da costa d?Ures, de montesía canle;
pasado Vilaseco, indo p?a gandra adiante,
ja vía desde longe o dolmen de Dombate.
Deixando Fonte-Fría cara o lado de Lage,
e levando o camiño de San Simón de Nande,

polo chan de Borneiro de cativos pinales,
cuase pasaba a rentes do dolmen de Dombate.


Quedaba o misterioso fillo doutras edades
c?a súa antiga mesa, c?as súas antigas antes,
no seu monte de terra, non alto e ben roldante,

poboado en redondo de montesío estrame,
de pequenas queiroas e de tojos non grandes,
como calada esfinge que, sublime, non fale;
como náufrago leño de soberbio cruzamen,
lanzado sobr?a praia por potente oleage,
que de pasada rota mostre rudas señales,
e mostre aberto o flanco por glorioso combate,
e con linguage mudo das súas glorias fale.
¡Canto, ai, mudar pode longa e vetusta idade!


Entonces eu deixando ambas rendas flotantes,

penoso iba cuidando, p?la Viqueira salvage,
nos nosos ja pasados, nos celtas memorabres,
nas súas antigas glorias, nos seus duros combates,

nos nosos vellos dolmens e castros verdejantes.


E despois a Nemiña, ou que fose ou que tornase,
ó velo desde longe, indo p?la gandra adiante,
sempre ledo escramaba: «¡O dolmen de Dombate!»


Agora que pasano meus anos jogorales,
agora que só vivo de tristes suïdades,
que cumpro con traballo meu terrenal vïage
e qu?a miña cabeza braquea a grave edade,
aínda recordo, aínda, o dolmen de Dombate.


Eduardo Pondal

Poema. “O dolmen de Dombate” de Antón Zapata
(Dunha costume danzal celta: a roldanza)
Ao son das graves arpas dos bardos de Briganza,
e darredor do dolmen cinguido de druídas,
baixo o craror da lúa, en roldas ben tecidas,
as celtas virxinaes bailaban a roldanza.
As súas cantareas de arela, fide e espranza,
voaban pola gandra, cal pombas tremecidas;
e, brancas e lanzales, finxían margaridas

brandéndose co sopro da bris da venturanza.
Daqueles nobres tempos -¡ouh, dolmen de Dombate!-,
só ti quedache ergueito, despois do fero embate
que os lobicáns de Roma levano ó teu solar;


mais, se de nuite a lúa tece seu albo saio
cabo de ti, di a xente que vai pra Laxe ou Baio,
que vío vultos brancos ao teu redor bailar!


Antón Zapata García

38. Canción: “Dombate” de Milladoiro
En el año 1999, el grupo folk Milladoiro, con motivo de la elaboración de la guía-CD No confín dos verdes castros, compuso la canción Dombate, inspirada en este yacimiento megalítico cabanés.

39. Crucero de A Balsa
Está completamente construido en granito y presenta la plataforma enterrada. El pedestal es cuadrangular, rematado con molduras de media caña. El fuste es octogonal, comenzando y terminando en sección cuadrada. El capitel es cuadrangular moldurado. La cruz tiene sección cuadrada. En el anverso aparece Cristo crucificado con tres clavos, con la cabeza inclinada hacia la derecha, las manos abiertas y con corona de espinas, y el paño de pureza anudado a la derecha. El reverso carece de imagen.

40. Escuela Unitaria de Borneiro
El edificio de la escuela unitaria de Borneiro cumple una doble función social. Además de la educativa, otros espacios del mismo han sido adaptados como punto de lectura y salón de actos y reuniones para los colectivos de la parroquia.

41. El regueifeiro Severo Rodríguez
El regueifeiro Severo Rodríguez Martínez nació en el lugar de Sinde (Canduas) y murió en Borneiro apenas unos días antes de cumplir los 92 años. Trabajó como barquero en la ensenada de A Insua cuando las viejas lanchas del Anllóns transportaban madera desde el río hasta el puerto de Corme para embarcarla en desaparecidos barcos de cabotaje.
La figura de Severo Rodríguez es muestra de un importante pasado lleno de personajes de la literatura popular en Cabana de Bergantiños. Se enfrentó a los mejores regueifeiros de la época, de los que hoy ya no queda memoria. Con David Tedín de Tabuído, con María da Barola del Buzaco, con Cadete, con Bailón de Reboredo. Unas veces improvisaba en la taberna de Paredes de Borneiro, otras en la sala de fiestas de Baio, cuando no lo hacía en cualquier comida de fiesta.
No obstante, las rivalidades que más recordaba Severo eran las que mantenía con la regueifeira bergantiñana por excelencia, Leonarda. No está de más rescatar del olvido algunos de sus versos.

Mira aquela muller vella
que apaña a herba coa man
como non ten home,
de compañeiro ten un can.
Respondeu ela:
Non che é can que é cadela
mira que te engañas ben,
fáltalle un como o teu,
que como o meu xa o ten.

O Carme do Briño de Enrique Labarta
Cara a romaxe do Carme
que no Briño se celebra,
festa tan boa, que hai poucas,
que poidan botarlle a perna,

42. El Briño
La aldea de O Briño está atravesada por la carretera As Agrelas-Baio. En O Briño (Otero Cebral, 13) aún pervive la creencia de que los labradores no siembran las patatas el día de Nuestra Señora de marzo, pues si lo hacen la cosecha será mala. Se dice en O Briño (Otero Cebral, 15) que si una persona cuenta las estrellas en una noche cualquiera del año, le saldrán y crecerán arrugas por toda la piel. También, en O Briño (Otero Cebral, 15), cuentan que le nacerán verrugas en el cuerpo a quien cuente las estrellas en las noches de martes y viernes.

43. La romería de O Briño
En ella se encuentra un frondoso robledal que guarda infinitas historias e innumerables leyendas. En este robledal se celebran las festividades de la Virgen de las Virtudes (primer domingo de septiembre) y la romería del Carmen de O Briño (18 de julio). Esta última fue cantada en un romance por el poeta del Rexurdimento gallego nacido en Baio: Enrique Labarta Pose.

44. O Carme do Briño de Enrique Labarta

Cara a romaxe do Carme
que no Briño se celebra,
festa tan boa, que hai poucas,
que poidan botarlle a perna,

dazäoito de Xulio,
[…]
Érguese a pequena ermida

onde a Virxen se venera
do Carme, preto unha fonte
i a rente dunha alboreda,
á sombra da que se ven,

formando unha ringla tépeda,

carros con odres de viño
nos que o dios Baco se asenta;

ringlas, a unha i outra banda,

de bancos vellos,

e mesas acoguladas de roscas,
auga de limon, etcétera;

mulleres que venden froita

berrando: «¿A ver quen ma leva?»

Panadeiras cos seus bolos
inda máis duros que as pedras,

que dicen «¡Ai que fresquiños!»

(a todos cantos llo crean);

cafés, de dous chavos taza,
e que eu non me resolvera
a tomar ¡así me desen
a taza i unha peseta!
I en fin, xentes que se cruzan,

codéanse, falan, berran, cantan,

rin, meten barullo, corren,

veñen e se sentan;

familias que buscan sitio,
e cando o topan esperan
a que a misa se concruia
pra escomenzar a merenda;

siñoritas que chegando
veñen das vilas de cerca
e que, con ricos vestidos
de sospeitosa maxeza,
que foran da últema moda, aló…

na invasión francesa,

facendo mil aspaventos
i á pasiño de gacela,
por antre a xente camiñan

ollando dunha maneira
que quere decir: «¡Asús!
¡Si esto non vale la pena!»
Nais que lles poñen ós mozos

caras de sogras videiras;
pais grosos e bonachós,
que parescen lúas cheas;

abigarrado conxunto
de caras lindas e feas,
de páledas rapaciñas
e de rixosas labregas;
de calzós mui axustados,
de polainas e monteiras,
de saias, panos marelos
e froleadas baxeiras;
de pantalós abombados
e axustadiños á perna;
de lanvitas doutro sigro,

capas azúes e negras,
sombreiros altos e baixos;
montecristos e chaquetas;
de vestidos de cretona,
de lan, de pano e de seda;
todo de tantos cöores,
de feituras tan diversas,
que aquelo tal ves paresce
unha ben surtida tenda,
unha esposición andante,
un bazar de roupas feitas
con mecánecos resortes
que as soparan, que as achegan,
que as alargan, que as encollen,
e confunden e marean.

45. La ermita de las Virtudes y del Carmen
La ermita de las Virtudes y del Carmen (Lema Suárez, 1998, t. 3: 126-153) muestra, en su muro sur, un pórtico exterior adosado. La capilla mayor acoge, en cada triángulo esférico de su cúpula, las esculturas policromadas de los cuatro evangelistas; en el exterior culmina con una linterna de tambor cilíndrico que aporta luz al interior.
El campanario se eleva en el último tramo del muro sur.
La fachada, de forma pentagonal, aparece decorada con seis figuras pétreas de santos: en el remate, el patrón de la parroquia, San Juan Bautista; en el centro, en una hornacina rectangular, la Virgen de las Virtudes; la acompañan Santiago, San Andrés, San Pablo y San Pedro. La parte más antigua de la ermita data del siglo XVI; la fachada es del siglo XVIII.

46. La leyenda de la fuente y de la Virgen del Carmen
La leyenda de la Virgen del Carmen (Otero Cebral, 94) nos cuenta que esta apareció sobre la fuente que brota frente a la fachada de la ermita. Sus aguas eran empleadas para eliminar el “mal del aire”; para que surtieran efecto, las personas que la recogían no podían cruzar palabra con nadie en el camino ni mirar hacia atrás; también curan las enfermedades de los ojos de los romeros o son beneficiosas para quienes tienen buenas intenciones en el amor. La literatura oral supo preservar estas leyendas.

47. El Hospital do Briño
Documentación del siglo XVIII nos habla de la existencia de un hospital para enfermos devotos, al cuidado de un ermitaño, construido alrededor de la fuente. El hospital también podía acoger a peregrinos que se desplazaban a Compostela por Zas o a Fisterra. La cofradía de las Virtudes era la encargada de seleccionar al cofrade que más donara a la Virgen. En 1731, Eusebio de Calo ofreció un cabrón y media libra de cera, pero fue superado por Miguel da Castiñeira, con dos cabrones y una libra de cera, quien se quedó con el cargo. El hospital fue reformado en 1784 y se fue arruinando poco a poco. Actualmente solo se conserva el nombre. Los vecinos de Borneiro asocian la construcción de este hospital con una donación, por haberse curado de una dolencia, que en el siglo XI hizo la condesa Argilo Peláez o Argelona, emparentada con los Condes de Traba. La condesa donó en esa fecha su monasterio familiar de San Juan Bautista de Borneiro al monasterio de Moraime, en Muxía. Otero Cebral (54) indica que el monasterio estaba en el lugar llamado Vilanova.

48.Un carnaval con la corrida del gallo
En O Briño, durante el tiempo de carnaval, se celebraba una singular manifestación etnográfica (Imia Vázquez, 1999: 12) conocida como el Xogo do Galo (Juego del Gallo). Esta tenía lugar el lunes o martes de carnaval en una de las fincas del lugar. Se escogía el mejor gallo de la parroquia, se colgaba patas arriba de una cuerda atada a dos palos y un joven, con los ojos vendados, debía tocar al animal con un palo. Quien lo lograra, se lo llevaba como premio.

49. Crucero del campo de O Briño
En el pedestal del crucero de O Briño puede leerse la inscripción: SE RETOCÓ, TRASLADÓ Y PINTÓ SIENDO CURA PÁRROCO FRANCISCO LEMA MARTÍNEZ, NATURAL DE ESTA PARROQUIA, AÑO 1899. En la parte superior del fuste, octogonal, aparece la fecha 1622. El capitel tiene una base cilíndrica y remata con decoración jónica y caras lisas. En la cruz aparecen las figuras de Cristo y de la Virgen, orante, sobre una cabeza de ángel con alas.

50. Crucero en O Briño
Presenta una plataforma enterrada y pedestal cuadrangular rematado en chaflanes. El fuste es octogonal aunque comienza y termina con secciones cuadradas. El capitel, cuadrangular, aparece moldurado. La cruz, de formato delgado, es octogonal y los brazos rematan en florones.

51. Crucero en O Briño 1
También presenta plataforma enterrada y pedestal cuadrangular. Fuste octogonal con extremos cuadrados. Capitel cuadrangular moldurado. La cruz es octogonal y ofrece dos detalles decorativos: remates florenzados y un círculo con pétalos en su interior, similar a los que se grababan en las herramientas agrícolas antiguas. Esto nos habla de los intercambios creativos entre artesanos populares como canteros y carpinteros.

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