Romería de San Fins do Castro

La Romería de San Fins do Castro

La romería de San Fins do Castro es una de las más conocidas y concurridas de la comarca de Bergantiños. Su importancia y singularidad crecieron especialmente con la llegada del párroco Saturnino Cuíñas en los años 30, quien fue también un destacado folclorista de Cabana de Bergantiños.
Gracias a su impulso, la celebración adquirió dos elementos distintivos que la hacen única: el Himno a San Fins y el famoso Berro Seco.
El Himno a San Fins
La letra del himno fue escrita por Saturnino Cuíñas, y la música fue compuesta por el director de banda Xosé María de Neaño.
Comienza con los siguientes versos:
Meu santo San Fins do Castro,
¿que lle dás ós teus romeiros?
Auga da túa fontiña,
sombra dos teus bidueiros.
(Traducción libre: “Mi santo San Fins del Castro, ¿qué le das a tus romeros? Agua de tu fuente, sombra de tus abedules.”)
La Fuente Santa

Antes del vino y la fiesta, desde primera hora de la mañana, la gran protagonista es el agua de la fuente, situada junto a la ermita. Los romeros acuden antes del amanecer para lavarse la cara y las manos con el agua santa o para lanzar monedas en el pilón.
Las manos no se secan, y el pañuelo, tras mojarse en la fuente, se deja secar sobre la hierba del campo. Según la tradición, una vez seco, cura las verrugas. También se le atribuyen propiedades curativas para enfermedades como la infección pulmonar en las ubres de las vacas.
El Berro Seco

Es uno de los momentos más esperados de la romería. El cura de Cesullas sube al palco de música y, dirigiéndose a los romeros, da paso a tres gritos secos, lanzados al unísono por todos los asistentes. Estos gritos recuerdan a los que dan los canteros cuando levantan una piedra pesada, simbolizando fuerza y unión.
El Santo de Pólvora
Se trata de una figura artesanal que estalla justo antes del inicio de los bailes tras la misa. Esta figura, a modo de falla, representa distintos oficios tradicionales en movimiento, como el del herrero, el afilador o el cantero.
Las Meriendas

Tras las misas y los bailes matinales, por la tarde el campo de abedules de San Fins y sus alrededores se llenan de meriendas campestres. Los romeros extienden manteles sobre la hierba o instalan mesas de madera que preparan días antes, compartiendo juntos un ambiente de hermandad, tradición y alegría.
0 Comments