Manuel Lema Otero

MANUEL LEMA OTERO
Pintor naïf e inventor
Borneiro (Cabana de Bergantiños), 04/06/1916 – 06/08/1991
Manuel Lema Otero es, sin duda, la figura más singular de la parroquia cabanesa de Borneiro. Destacó por ser un hombre polifacético: labrador, carpintero-encofrador, emigrante, pintor, inventor, vendedor de pollos y piensos, e incluso excavador en el castro de A Cidá. Conocido también por los apodos de Manuel do Monte o el Hombre de los Pollos, fue el pintor e inventor más reconocido de todo el municipio de Cabana de Bergantiños.

Pocas personas de la zona sabían que Manuel do Monte pintaba, hasta que, en el año 1981, ganó el primer premio en el Concurso de Arte Naïf convocado por la Fundación Pedro Barrié de la Maza, con una dotación de 200.000 pesetas. Tenía entonces 65 años. Se habían presentado 575 obras, y Lema Otero resultó ganador con la pintura “La Batalla del Ebro”, además de colocar otras dos entre las finalistas. El jurado, entre cuyos miembros estaba Juan Antonio Vallejo-Nájera, destacó que la obra estaría “entre las 12 mejores naïf de España”, calificándola de “original y libre en su exposición”.

Como reconocimiento, el Ayuntamiento de Cabana le rindió homenaje en febrero de 1982. A partir de ese momento comenzó su etapa expositiva: participó en exposiciones colectivas en A Coruña, Vigo, Lugo, Ourense y Santiago, y realizó muestras individuales en Ponteceso, Vimianzo, Negreira, Baio, O Couto o Cabana. Ofreció conferencias sobre su trabajo en Vimianzo y Cabana, y muchas de sus obras forman parte hoy de colecciones privadas en Laxe, Baio, A Coruña e incluso en Suiza.
Pintaba por las noches, tras duras jornadas de trabajo en el campo, en un cobertizo de su casa. Su afición por la pintura le venía desde niño, cuando pedía insistentemente lápices y papel para dibujar barcos, casas, personas o animales.
Su obra pictórica tiene un marcado carácter autobiográfico: representa escenas de la Guerra Civil, de su trabajo como encofrador o de su participación en las excavaciones del castro de A Cidá. Muchas de sus pinturas tienen un enfoque didáctico y de denuncia social, abordando temas como el alcoholismo o la falta de valores en la juventud. También abundan los temas religiosos y la presencia constante de su paisaje natal, conformando un universo creativo propio.

Otra de sus facetas fue la de inventor. Ya de niño, fabricaba aparatos con sus amigos. Entre sus primeros inventos destaca un sistema para obtener metano a partir de estiércol. Con el tiempo, diseñó el “libro de las quinielas”, juguetes articulados, moldes para capiteles, termómetros para hornos, sistemas de alarma contra incendios y una bomba de agua sin consumo energético.
Sus inventos más populares, por los que obtuvo patente, fueron la teja plana y la incubadora para pollos. Este último artilugio le proporcionó sustento durante muchos años, ya que criaba y vendía polluelos por toda la Costa da Morte. Por eso, en muchas aldeas se le conocía como el Hombre de los Pollos.
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