José Eiroa Fondo

Fotógrafo
O Perico. Cundíns (Cabana de Bergantiños), 14/12/1929 – Pedrouzo. Cundíns, 02/04/2003
En José Eiroa Fondo, conocido popularmente como el Fotógrafo de Cundíns, nació la pasión por la fotografía durante el servicio militar. Al regresar a su aldea natal, alquiló una cámara a Gervasio de Carballo y comenzó a tomar fotografías por toda la zona. El oficio pronto empezó a dar frutos y encargó una cámara Leica, valorada en casi un millón de pesetas de la época, que le fue enviada desde Alemania.

Eiroa tenía una verdadera mirada de creador. Cuando compraba una cámara nueva, las primeras pruebas las hacía con sus hijos bañándose en una tina de zinc junto a la cocina de hierro. Los trabajos del campo, los pequeños detalles del día a día, fiestas, ferias, bodas, comuniones y eventos sociales marcaron la temática de un interesante universo creativo aún por descubrir por el gran público.
Al principio se desplazaba a las romerías con la cámara a cuestas y en bicicleta, que más adelante cambió por una moto Guzzi y posteriormente por varios coches Citroën. En las fiestas retrataba las meriendas y, sobre todo, a grupos de jóvenes que ansiaban tener carteras llenas de instantáneas de aquellos que les hacían ilusión.

En sus primeros años, vendía las fotos por las ferias de la zona: Baio, Agualada y Anllóns. Allí abría su maleta y exponía un amplio abanico de retratos que luego compraban las personas retratadas. Pagaban y se llevaban la fotografía en blanco y negro con la alegría de quien encuentra un tesoro. Más adelante, entregaba el trabajo desde su casa. Durante un tiempo, colgó como reclamo en el escaparate la foto de un joven con dos palomas posadas en los hombros.
Su trayectoria también estuvo marcada por momentos difíciles. Cuando en casa hacía falta más dinero, Eiroa se marchaba a la emigración o embarcaba, pero siempre regresaba a su verdadera vocación: el mundo de la fotografía.
En una ocasión se desplazó a Anos para hacer fotos de carné. Durante la comida dejó la cámara sobre una mesa, y cuando fue a recogerla, ya no estaba. Denunció el robo y, por suerte, días después apareció en O Allo, sobre una piedra al lado de la carretera. Había sido una broma pesada, demasiado cruel para un corazón tan humilde como el suyo.
José Eiroa era un fotógrafo completo, que abarcaba todo el proceso fotográfico: desde disparar la foto hasta el revelado y la entrega final al cliente. Fue de los pocos en la zona que revelaban en blanco y negro, técnica que aprendió en los laboratorios de Foto Blanco en A Coruña. Montó un pequeño laboratorio en su casa, equipado con ampliadora, líquidos y papel, donde hizo miles de copias.

El trabajo de José Eiroa Fondo, el Fotógrafo de Cundíns, es un testimonio imprescindible del pasado en imágenes de Cabana de Bergantiños. Por derecho propio, cada una de sus fotografías se ha convertido en un rincón de recuerdos de una tierra y de unas gentes que habitaron estos confines en pleno siglo XX.