Emilio Lema Pérez tuvo como profesión la de carpintero de barcos. Aprendió el oficio en las carpinterías de ribera de Cabana de Bergantiños, para después trabajar durante muchos años en distintos astilleros de la ciudad de A Coruña.
No obstante, su verdadera pasión era la cestería. Tal era su entrega que incluso le quitaba el sueño, y ya al alba se ponía manos a la obra junto a su banco de artesano.

Fue cesteiro desde muy joven. Cuando de niño tenía que ir con las ovejas por los montes de Canduas, les decía a sus compañeros:

“Quien me cuide las ovejas, le hago una cesta”.
Y cumplía su palabra.


? Artesano incansable tras la jubilación

Los años de mayor actividad artesanal llegaron tras su jubilación como carpintero. En esa etapa, impartió cursos de cestería, acudió a muestras de artesanía en O Couto, Neaño, A Telleira, Boimorto, Laxe, y representó el oficio tradicional de la cestería de la Costa da Morte en stands organizados por la Asociación Neria en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) o en la Bretaña francesa.

En Camariñas, unos sombreros de varas sueltas confeccionados por él resultaron co-ganadores del primer premio en el desfile de moda de la Mostra do Encaixe.
Así, Emilio Lema Pérez se convirtió en el artesano de mayor proyección e internacionalización de Cabana de Bergantiños.

Pocos días antes de su fallecimiento, se encontraba elaborando la cesta más grande del mundo, con la que pretendía situar a su municipio natal en el Libro Guinness de los Récords.


? Técnica y materiales con alma

Para sus obras, Emilio Lema utilizaba principalmente material autóctono.
Iba a los prados a recoger mimbre, que luego sometía a distintos tratamientos:

  • Si quería una pieza oscura, usaba el mimbre sin pelar.

  • Si debía ser clara, lo cocía y pelaba.

En los últimos años incorporó también materiales de fuera de Galicia, como la «vara larga» o «médula», que encargaba en Salamanca. En alguna obra, empleó también laminillas de roble.


? Entre lo útil y lo artístico

Las obras nacidas en su taller tenían un doble sentido: funcional y decorativo.

Entre las piezas prácticas, las más comunes, destacan:
cestas, bandejas, cestos de pesca, para huevos o romerías, sombreros, sillas, botellas y garrafas forradas, con o sin asa.

Entre las decorativas, auténticos retos personales o encargos especiales de visitantes:
aviones, pájaros o incluso elegantes barcos veleros de mimbre.


? Oficio y legado

Emilio Lema Pérez pertenecía a esa estirpe de artesanos que se resiste a la desaparición de los antiguos oficios en las aldeas gallegas.
Y Cabana de Bergantiños, documentada desde la Edad Media, es un auténtico vivero de estos oficios.
El ejemplo de este cesteiro, junto con el trabajo de hilanderas y encajeras, es una muestra viva de este valioso patrimonio artesanal.