Emilio Lema Pérez

EMILIO LEMA PÉREZ
Cestero
Canduas (Cabana de Bergantiños), 24.11.1928 – Canduas (Cabana de Bergantiños), 28.08.2005

Emilio Lema Pérez tuvo como profesión la de carpintero de barcos.
Aprendió el oficio en las carpinterías de ribera de Cabana de Bergantiños, para luego trabajar durante mucho tiempo en distintos astilleros de la ciudad de A Coruña. Sin embargo, su verdadera pasión era la cestería. Lo era tanto que incluso le quitaba el sueño, y con la alborada ya se ponía a trabajar junto a su banco de artesano.
Emilio Lema Pérez fue cestero desde sus primeros años. Cuando de niño tenía que ir con las ovejas a los montes de Canduas, les decía a sus compañeros: “Quien me cuide las ovejas, le hago un cesto”. Dicho y hecho.
De todos modos, los años de mayor actividad artesanal fueron los que siguieron a su jubilación como carpintero. Durante esos años impartió cursos de cestería, acudió a ferias de artesanía en O Couto, en Neaño, en A Telleira, en Boimorto, en Laxe y representó el oficio tradicional de la cestería de la Costa da Morte en los stands que la Asociación Neria llevó a la Feria Internacional de Turismo (FITUR) o a la Bretaña francesa. En Camariñas, unos sombreros de varas sueltas confeccionados por él resultaron co-ganadores del primer premio en el desfile de moda de la Mostra do Encaixe.
Por lo tanto, Emilio Lema Pérez se convirtió en el artesano de mayor proyección y más internacional de Cabana de Bergantiños. Días antes de su fallecimiento, se encontraba elaborando la cesta más grande del mundo, con la que situaría a su concello natal en las páginas del Libro Guinness de los Récords.

Para realizar sus piezas, Emilio Lema utilizaba principalmente materiales autóctonos. Iba a los prados a recoger mimbre y después lo sometía a distintos tratamientos: si quería elaborar una pieza oscura, la hacía con el mimbre sin pelar; si la pieza debía ser clara, lo cocía y lo pelaba. En los últimos años, incorporó material de fuera de Galicia, como la «vara larga» o «médula» que encargaba en Salamanca. En alguna obra utilizó láminas de roble.
Las obras que nacían en el taller de Emilio Lema tenían un doble sentido: el práctico y el decorativo. Entre las primeras, las más abundantes, cabe citar capazos, cestas grandes, bandejas, cestas de pesca, cestos de huevos, cestos de romería, sombreros, sillas, botellas o garrafas revestidas, a veces con asa, a veces sin ella. Entre las segundas, como retos que él mismo se proponía o encargos realizados por los visitantes de su taller, se encontraban aviones, pájaros o incluso esbeltos barcos veleros.

Emilio Lema Pérez pertenecía a esa estirpe de artesanos que se resistían a desaparecer en las aldeas de Galicia, con oficios antiguos. Y Cabana de Bergantiños, documentada desde la Edad Media, es un vergel de esos oficios. Como muestra, el ejemplo de este cestero o también el trabajo de las hilanderas de lino y las encajeras.
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