Skip to content Skip to main navigation Skip to footer

CUNDÍNS

HACHA PULIDA DEL NEOLÍTICO EN A MARGARIDA

En A Margarida, en el año 1994, un familiar de una alumna, María Torres, del colegio As Revoltas, encontró trabajando una finca un hacha bifaz pulimentada de piedra perteneciente a finales de la cultura megalítica. Se dataría, por tanto, entre los años 3500 y 3000 a.C. Ante la falta de más datos, se dedujo que el hacha formaría parte de un ajuar funerario. Las hachas de piedra eran herramientas empleadas para tareas artesanales o domésticas, aunque en este caso se trataría de una ofrenda a la persona enterrada.


IGLESIA DE SAN PAIO DE CUNDÍNS

Se accede al atrio por una cancela de hierro coronada por dos molduras-capiteles cuadradas. Estos capiteles (Garea, 80) proceden de la desaparecida casa modernista Villa Fanny de Ponteceso de Cabana.

Presenta planta de salón, formada por una capilla mayor cuadrangular y una nave. Adosada al muro norte de la nave hay una capilla lateral de planta cuadrada, y junto a ella, anexionada al muro norte del presbiterio, está la sacristía.

La capilla mayor está cubierta con una bóveda de crucería nervada, mientras que la capilla lateral presenta una bóveda de nervios estrellada, con cuatro claves. La nave tiene cubierta de madera.

Inicialmente, a finales del siglo XVI, se construyó en este lugar una capilla-panteón conocida como capilla de la Virgen de la Soledad, para luego convertirse en la actual iglesia parroquial. Ambos cuerpos estaban separados por una reja. Las construcciones conservadas pertenecen al primer barroco gallego. La puerta exterior muestra (Garea, 80) un frontón partido con el escudo del Marqués de la Sierra. En la inscripción puede leerse JANUA COELI (Puerta del Cielo).

En el interior de San Paio destaca el retablo barroco que preside el altar mayor. En cuanto a iconografía: en un nicho del ático se representa la decapitación de San Paio; en el primer cuerpo, a la izquierda del espectador, hay una imagen de San Paio, y a la derecha, una de San Pedro. Aunque no pertenecen al retablo, se colocaron sobre el altar las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y de San Isidro.

La puerta de la fachada está enmarcada por un arco de medio punto de grandes dovelas. Esta es (Lema Suárez, 1998 II: 643-70) la parte más antigua de la iglesia, el resto y la espadaña datan de finales del siglo XIX. El retablo mayor es barroco.


CAPILLA DE SAN MARCOS

En Cundíns (Otero Cebral, 43) existió en el pasado una capilla dedicada a San Marcos, hoy desaparecida aunque conocida por la memoria oral vecinal.

La ermita fue fundada en 1860 por Francisco Rodríguez de Soto. En 1749 ya tenía sus bienes “incultos y muy deteriorados” y en 1753 era una “ermita muy indecente”. Quizás fue abandonada definitivamente tras la Desamortización de Mendizábal en 1834. Hacia mediados del siglo XX, el ganado aún se refugiaba junto a sus muros. Se conserva el topónimo bajo el nombre de Monte de San Marcos. La pila bautismal fue trasladada a una casa próxima a la parroquial de Anós. También se dice que el San Marcos barroco (último tercio del siglo XVIII) de San Cremenzo de Pazos (Zas) procede de esta ermita cabanesa.


CASA RECTORAL DE CUNDÍNS

A la derecha del cruceiro, se encuentra la rectoral de Cundíns, que posee un rústico hórreo de seis pares de pies. Las ventanas dominan la iglesia y el valle de la parroquia. Alrededor de la rectoral (Otero Cebral, 76) se alzaba la Casa de la Fábrica o Casa de Beneficencia, antiguamente destinada al servicio de pobres y romeros que acudían cada 26 o 29 de junio.


CASA DE ENRIQUE SIEIRO

A la sombra de un roble centenario se encuentra la casa de Enrique Sieiro, maestro ya fallecido, natural de Codeseda (Pontevedra). La era es circular. Junto a ella, un pozo con caseta de piedra. Enfrente de la casa de Enrique vivía Dédalo, un perro de caza que murió con más de 25 años y que, como muestra su nombre, tenía apelativo de embarcación de guerra.


JOSÉ EIROA FONDO

José Eiroa Fondo nació en O Perico, parroquia de Cundíns, el 14 de diciembre de 1929 y falleció en Pedrouzo, también en Cundíns, el 2 de abril de 2003. Conocido popularmente como el Fotógrafo de Cundíns, se interesó por la fotografía durante el servicio militar. Tras regresar a su aldea natal, alquiló una cámara a Gervasio de Carballo y comenzó a tomar fotografías por toda la zona. Pronto el oficio le generó ingresos y encargó una Leica que costaba casi un millón de pesetas de la época, enviada desde Alemania.

Eiroa tenía un verdadero ojo de creador. Si compraba una cámara nueva, las primeras pruebas las hacía con sus hijos bañándose en una tina de cinc junto a la cocina de hierro. Además, captaba labores del campo, pequeños detalles cotidianos, fiestas, ferias, bodas, comuniones y otros eventos sociales, creando un universo creativo aún por descubrir por el gran público.

Al principio, acudía a las romerías con la cámara a la espalda montado en bicicleta, que luego cambió por una moto Guzzi y más adelante por coches Citroën. En las romerías fotografiaba sobre todo a grupos de jóvenes que querían tener recuerdos de sus amistades.

En los inicios, vendía las fotos en las ferias de la zona: Baio, Agualada y Anllóns. Iba con la maleta y mostraba un amplio repertorio de retratos que luego eran comprados por los retratados, quienes se llevaban la instantánea en blanco y negro con alegría, como quien encuentra un tesoro. Después, entregaba los trabajos desde su casa. Durante un tiempo, colgó en su escaparate como reclamo una foto de un joven con dos palomas en los hombros.

Su oficio no estuvo exento de dificultades. Cuando en casa faltaba dinero, Eiroa emigraba o embarcaba. Pero siempre regresaba a su verdadera vocación: la fotografía.

Una vez fue a Anós para hacer fotos de carné. A la hora de comer, dejó la cámara sobre una mesa. Cuando fue a recogerla, había desaparecido. Denunció el robo. Por suerte, días después apareció en O Allo, sobre una piedra junto a la carretera. Fue una broma pesada para un corazón humilde.

José Eiroa era un fotógrafo completo. Controlaba todo el proceso: desde el disparo hasta el revelado. Fue de los pocos que revelaban en blanco y negro en la zona. Aprendió la técnica en los laboratorios de Foto Blanco en A Coruña y luego se hizo con el equipo necesario (ampliadora, líquidos, papel…) para revelar en un pequeño laboratorio que construyó junto al comedor de su casa.

Debemos valorar el trabajo de José Eiroa Fondo como un testimonio imprescindible en imágenes del pasado de Cabana de Bergantiños. Por derecho propio, cada una de sus fotografías se ha convertido en un rincón de recuerdos de una tierra y de unas gentes que vivieron en estos confines durante el siglo XX.


MINA DE SAN LOTO

En las minas de San Loto se extraía rutilo. Uno de sus trabajadores, el señor Manuel Torrado de O Outeiro (Anós), relata en una entrevista (Eiroa Pose) cómo se trabajaba allí:

“Hace 43 años, en San Loto (año 1958), comenzaron a trabajarse unas minas. Esta labor duró dos años. Llevaban la empresa Mourelle, Manolo de Xaquín y Lelo de Cacharro. Ellos eran los jefes. Teníamos una barraca donde se guardaba el mineral, y había un guarda de noche. El mineral era rutilo, usado para objetos de guerra (¿pistolas, balas?). Trabajaban unas 30 o 40 personas, quizás más. Usábamos azadón, pala y pico. Se hacía un canal por donde corría agua impulsada por un motor. Mientras se picaba, se echaban paladas en el canal. El agua lavaba la tierra y el mineral quedaba en el fondo. Luego se recogía con cubos y se almacenaba en la barraca hasta que venían camiones. Nos pagaban cinco pesos al día, que no estaba mal. Cuando había rachas buenas, los jefes hacían comida y había un gran compañerismo.”

Estas minas fueron mencionadas en verso por la poetisa de Neaño, María Baña Varela (2004: 89):

Xa che buscamos traballo.
Vouche mercar unha moto,
léva-lo caldo na pota,
vas traballar a San Loto.


CRUCEIRO DE CUNDÍNS

Se encuentra en un área recreativa cercana a la iglesia. Se alza sobre una plataforma cuadrada de cuatro escalones. El pedestal está encastrado en el último escalón. El fuste es octogonal, y termina en un capitel sencillo y cuadrado. La cruz está esculpida por las cuatro caras.


CRUCEIRO DO IGREXARIO

Combina materiales de hormigón y granito. Tiene dos plataformas: una de hormigón para salvar la pendiente y otra de granito con tres escalones. El pedestal es cuadrangular, con chaflanes, y tiene mesa anexa. El fuste es octogonal al centro, comenzando y terminando en cuadrado. El capitel es cuadrado y moldurado, con cabezas de ángeles alados. La cruz, cuadrangular con brazos achaflanados, también presenta cabezas de ángeles.

En el anverso aparece Cristo crucificado con tres clavos, cabeza ladeada a la derecha, manos abiertas, corona de espinas, cartela de INRI, paño de pureza atado a la derecha, con los pies sobre una calavera con tibias. Sobre su cabeza, la cara del Padre (como en el cruceiro de San Fins). A sus lados, la Virgen y San Juan.

En el reverso, aparece una Virgen orante con las manos juntas.

0 Comments

There are no comments yet

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *