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Sendas

OFICIOS ANTIGUOS

Oficios antiguos nacidos en el corazón de la prehistoria

El ser humano encontró en el pasado su modo de vida en A Insua.
Diversos oficios sostuvieron a muchas generaciones de habitantes de Cabana: desde el aprovechamiento de la arena, el uso de los canales fluviales para la navegación, la extracción de marisco o la captura de distintas especies de peces.

El oficio humano más primitivo de A Insua es el del mariscador, datado en la prehistoria según se comprobó en excavaciones de A Cidá de Borneiro. A día de hoy pervive en manos de la Agrupación de Mariscadores del Anllóns y en cetáreas que comercializan mejillón, berberecho, almeja, ostra y mincha.

Fueron singulares los lancheiros, transportistas de mercancías (sal, teja, madera, arena) por las aguas de la ensenada y la ría. Recogían la madera en aserraderos situados en las orillas del río.
Los gabarreiros, con gabarras motorizadas, extraían arena del lecho fluvial.

Por la noche, los anguleiros, con altas botas, un amplio truel y una luz, capturan angula procedente del mar de los Sargazos. Después, se degusta en las tabernas típicas y restaurantes de la zona.

Tras recoger lombriz y senrada en las arenas fangosas, los pescadores de caña esperan el paso de las lubinas por los canales fluviales durante la bajamar. Antiguamente, se capturaban muchas sollas con fisga o se pescaban abundantes reos y salmones. Desde A Pesqueira, río arriba, todavía pervive la tradición de la pesca de la lamprea.

TOPONIMIA

Este paseo fluvial está lleno de microtopónimos que nos hablan de un pasado con huellas humanas. Otras veces, son testimonio de la presencia de aves, moluscos o explican la conformación del terreno.


A Urixeira quizás provenga de «A Orxeira», lugar abundante en “orxo” (cebada). Os Pedriscás es una pequeña punta de “piedra” que se esconde bajo las aguas.


A Praia dos Xalleiros
recuerda a los habitantes de la comarca de Xallas, que cargaban aquí carros de arena para luego esparcirla en las fincas. Una Sartaña es un terreno poco productivo o “sartañego”.


La numerosa existencia de conchas de bivalvos en O Cuncharedo da nombre al lugar. O Pendón sugiere la presencia de una señal (bandera o palo) que indicaría el canal de navegación fluvial.


Os Pazos
hace referencia a la localización de “pazos” o casas señoriales en este espacio. A Caduleira es una zona de cultivo de huerta; el “cadolo” (tallo de la berza) le da nombre. En la inaccesible Furna do Corvo anidaban los “cormoranes”.


En Miras, “miramos” una buena panorámica sobre la ría. O Lodeiro debe su nombre al “lodo” que convierte sus arenas fangosas en residencia privilegiada para la senrada (Nereis diversicolor), un tipo de gusano marino.

NAUFRAGIOS

NAUFRAGIOS
Testimonio de naufragios a lo largo de los siglos

Las costas de la ría de Corme y Laxe, la bocana del río y las aguas del interior de la ensenada son testimonio de naufragios ocurridos a lo largo de los siglos.

El hundimiento más curioso de la ensenada de A Insua fue el de El Compostelano, recogido por José Baña Heim en Costa de la Muerte. Historia y anecdotario de sus naufragios:

“Día con vientos del sur y ráfagas cruzadas. En el puerto de Corme, un barco es abandonado por la tripulación. Rompe amarras y queda a la deriva con un ser a bordo: el gato. Esquiva A Barra, entra en Canduas y llega indemne a A Telleira. La gente observa la ‘perfecta maniobra’ y se pregunta: ‘¿Quién gobierna este barco?’ El Compostelano fue gobernado por Micifuz que, al verse solo a bordo, dijo para sí: ‘¡Para marineros, nosotros…!’”

LITERATURA

Escritores de la Ilustración, el bardo gallego por excelencia, novelistas del siglo XX

y poetisas locales encontraron en A Insua una fuente de inspiración para sus textos.

El fraile ilustrado, Martín Sarmiento, en Viaje a Galicia (1745) habla de la navegabilidad del Anllóns:

«Es ría, río, y también puerto pues allí llegan pataches de la ría de Laxe, Corme y Cándoas.»

Eduardo Pondal, autor del himno gallego, canta a su tierra natal en estos versos:

«eu nacín cabo dun agreste outeiro,
poronde o Anllóns, con nobre magestade,
camiña ó seu destino derradeiro»

Un personaje de En salvaje compañía, del novelista coruñés Manuel Rivas, siente
pasión por la hermosura de A Insua:

«Habría que poner en Monte Branco una escuela de la belleza, dijo melancólico el rey de Galicia.»

La poetisa local, María Baña, en Cosecha poética, humaniza este paisaje con la presencia de sus vecinos:

«Neaño ten unha praia,
pasa polo Monte Blanco;
hai que vela que é bonita

donde se bañan os pobres
no medio da xente rica»

Hermosinda de Tabuído rescata en sus versos el fértil pasado del transporte de cabotaje:

«Estamos todos no recreo,
mirando prá nosa ría
e vendo os barcos que pasan
da Cruña a Villagarcía»

OCIO


Un espacio envidiable para disfrutar del tiempo libre

A Insua invita a una convivencia en armonía entre la presencia humana y este entorno natural. Sus arenales, aguas, caminos y aves invernantes ofrecen un amplio abanico de posibilidades para conocer y disfrutar con placer de este paraje.

Los arenales son un lugar privilegiado de encuentro para familias y visitantes. Las playas fluviales del Curro, de A Urixeira, de O Pendón y de O Lodeiro presentan aguas tranquilas. En la costa aparecen playas vírgenes como A Piquita, A Barra, Area das Vacas, Rebordelo y San Pedro, con Corme y el Atlántico en el horizonte.

Las orillas del río dibujan senderos fáciles por los que practicar senderismo. Desde Ponteceso, por la izquierda, se ofrecen las largas marismas, los campos de dunas vegetadas y las laderas arenosas del Monte Branco en dirección a la playa de Valarés. Por la derecha, en la orilla cabanesa, se encuentra una margen más humanizada con oficios y artesanías milenarias como la carpintería de ribera.

La observación respetuosa de aves es un lujo imprescindible para la vista humana. Se recomienda acudir con buenos prismáticos y cámara fotográfica. Debido a la invernada, los meses fríos ofrecen una mayor variedad de especies.

FLORA

Hábitat singular para flora en perigo de extinción


A Insua es un complejo de espacios naturales que supera las mil hectáreas de superficie. La zona de marismas es una de las de mayor extensión de Galicia. Todo un conjunto de ecosistemas cubiertos de plantas y vegetales que lo convierten en un jardín botánico natural de referencia.

Una especie en peligro de extinción como la boraginácea Omphlodes littoralis supera el millar de ejemplares en A Insua. Su escasa presencia en el resto del territorio gallego otorga un gran valor a este espacio natural.

En la Barra y en las dunas se adaptan a zonas secas y salobres el feo da praia, de largas raíces, o la Crucianella marítima, que florece de mayo a agosto. La eolización de arena hasta la cima del Monte Branco provoca la aparición de Iberis procumbens a altitudes (182 m) impensables.


Las marismas se forman por campos de juncos, mientras que en el malecón y las riberas alterna la presencia de tarajes, alisos y higueras.


Los bosques se repoblaron con eucaliptos y pinos, frente a especies autóctonas en regresión como el acebo, el roble y el castaño. El sotobosque se cubre de tojos y helechos.


En las rocas abundan el perejil de mar y la herba de namorar (flor de enamorar), de flores rosadas que destacan sobre un cepellón de hojas

FAUNA

La fauna que se esconde de la mirada humana

Las riberas fluviales formadas por playas, pequeños acantilados, praderas, juncales, zarzales y pequeños bosques acogen una sorprendente y variada colonia de mamíferos, reptiles y anfibios.

Los mamíferos constituyen una especie abundante en A Insua. Destaca la nutria, que con sus patas dibuja senderos por los juncales y praderas. Sorprende la aparición de la garduña, aquí fuera de su área de distribución gallega. Otros mamíferos son la gineta, el tejón, el armiño —de suave pelaje blanco en invierno y pardo en verano—, la ardilla y el zorro.

Entre los reptiles aparecen tres especies de lagartos: el lagarto verdinegro, el lagarto ocelado y la lagartija gallega. También nos acompañan el eslizón, la víbora de Seoane y la culebra de collar.

En los terrenos fangosos, regatos y fuentes habitan todo tipo de anfibios. El tritón verde, el sapo corredor o el sapillo pintojo son especies de interés comunitario que deben ser protegidas. Comparten hábitat con la rana verde, la rana patilarga, el sapo partero y la salamandra.

EMBARCACIONES

Las viejas embarcaciones tradicionales del Anllóns

Construidas en este entorno, las lanchas del Anllóns, los pataches y las gabarras fueron tres de las embarcaciones que, a lo largo de varios siglos, realizaron todo tipo de transporte por aguas fluviales y marinas.

La embarcación más tradicional del Anllóns es la lancha. Se movía con vela latina, a remo y, con dificultad, por el río; se arrastraba con una cuerda desde la orilla fluvial. Tras superar los obstáculos de la Barra, transportaba madera a Corme para cargar en los pataches; cinco kilómetros río arriba (Os Maseiros), llevaba sal, teja y arena para el trabajo agrícola.

Los pataches eran barcos de cabotaje que operaban por toda la Península, la costa africana y América. En ocasiones, había hasta 30 pataches en el puerto de Corme esperando mercancía. Podían pasar el invierno dentro de A Insua. Al principio eran únicamente veleros, mientras que los últimos (como el Puenteceso) fueron moto-veleiros (barcos de vela con motor).

Las gabarras eran embarcaciones de madera a motor dedicadas a la extracción de arena para la construcción. Se sacaba del lecho del río para después depositarla en almacenes creados en las márgenes fluviales.

CARPINTERÍA DE RIBEIRA


Las riberas fluviales próximas a las desembocaduras fueron lugares adecuados para la construcción de embarcaciones en las carpinterías de ribeira. Hoy en día, aquí todavía se conserva esta tradición artesanal que se remonta a muchos siglos en el pasado.

Los primeros carpinteros de ribeira podrían datar de la Edad del Bronce, cuando se construían embarcaciones de cuero. En la Edad del Hierro, los habitantes del castro de A Cidá o de San Fins bajaban a A Insua para mariscar y navegar.

En el siglo XVIII, Martín Sarmiento informa de la presencia de barcos pataches que arribaban a la ensenada; muchos de ellos se construyeron en estas riberas.

Sin embargo, el auge de la carpintería de ribeira se alcanzó en el siglo XX. Aquí, además de continuar la fabricación de barcos veleros de cabotaje, se armaron decenas de pesqueros para todos los puertos de la comarca: desde A Coruña hasta Carnota.

En la actualidad, perviven tres carpinterías de ribeira (O Baladiño, O Tecelán y Roseva) como muestra de una herencia artesanal milenaria legada de generación en generación.

AVES

Un refugio de importancia europea para las aves

Este espacio natural es un lugar de acogida para numerosas aves. Algunas residen aquí todo el año. Las viajeras paran camino del norte en primavera y del sur en otoño. Otras pasan todo el invierno huyendo de los fríos del norte de Europa.

El ave más importante en la ensenada de A Insua es el chorlitejo patinegro, pequeña limícola amenazada de extinción en Galicia. Anida en las dunas, por lo que es necesario tener especial cuidado al acceder a ellas. Se distingue por su constante ajetreo.

Los numerosos patos forman grupos compactos y fáciles de observar desde lejos. Entre ellos se encuentran el ánade real, con la cabeza verde botella de los machos, y también la cerceta, más pequeña, con la cabeza verde y naranja.

Otras aves que habitan aquí son las gaviotas, los zarapitos, las garzas reales, las garcetas y los cormoranes; además de varias especies de gaviotas.


Los numerosos patos forman grupos compactos y fáciles de observar desde lejos. Entre ellos se encuentran el ánade real, con la cabeza verde botella de los machos, y también la cerceta, más pequeña, con la cabeza verde y naranja.
Otras aves que habitan aquí son las gaviotas pequeñas, los zarapitos, las garzas reales, las garcetas y los cormoranes marinos; además de varias especies de gaviotas

Los numerosos patos forman grupos compactos y fáciles de observar desde lejos. Entre ellos se encuentran el ánade real, con la cabeza verde botella de los machos, y también la cerceta, más pequeña, con la cabeza verde y naranja.
Otras aves que habitan aquí son las gaviotas pequeñas, los zarapitos, las garzas reales, las garcetas y los cormoranes marinos; además de varias especies de gaviotas