Saturnino Cuíñas Lois
SATURNINO CUÍÑAS LOIS
Cura de Cesullas y folclorista benemérito
Carballedo (Cotobade, Pontevedra), 21/12/1897 – Cesullas (Cabana de Bergantiños), 07/04/1978

Tras ejercer como capellán de la Condesa de Torre Penela de Carballo y de la familia Figueroa en San Martiño de Horto (Abegondo), Saturnino Cuíñas Lois fue enviado como párroco a Santo Estevo de Cesullas, en sustitución de Manuel López Porto. Se presentó en Cesullas el 10 de abril de 1931, acompañado por su madre Adelina y sus hermanos Aurelio y María.
Desde su llegada, la parroquia vivió un notable dinamismo en los ámbitos religioso, festivo, social e incluso en infraestructuras. Creó coros parroquiales, revitalizó las celebraciones navideñas y se acercó a la juventud organizando fiestas del catecismo. Fue una figura clave en la construcción de la carretera de Neaño a Baio.
Como reconocimiento a su labor, el 17 de marzo de 1956 —coincidiendo con sus bodas de plata como párroco— el Ayuntamiento de Cabana de Bergantiños lo nombró hijo adoptivo. En el acto se descubrió una placa de mármol en la iglesia de Santo Estevo.
Saturnino Cuíñas ejerció su ministerio hasta poco antes de su fallecimiento, el 7 de abril de 1978. Su muerte fue un gran acontecimiento social en toda la comarca de Bergantiños, con asistencia de vecinos de municipios limítrofes y de toda la corporación municipal. El funeral fue oficiado por el arzobispo de Santiago de Compostela, Ángel Suquía, y fue enterrado en el cementerio parroquial de Cesullas.
Cinco años después, el 21 de agosto de 1983, el Ayuntamiento de Cabana de Bergantiños le rindió homenaje póstumo y lo nombró hijo predilecto. En los actos culturales participaron las corales Coral de Bergantiños, Toxos e Flores de Ferrol, Follas Novas, Lembranza y Cántigas da Terra de A Coruña; el grupo folk Marea Baixa de Carballo; los grupos folclóricos de la Asociación Cultural Río Anllóns de Ponteceso y del colegio público As Revoltas de Cabana; y el humorista O Xestal, que hizo reír al público con sus chistes y cantó por primera vez en público acompañado por Xosé Manuel Eirís, que tocó una zanfoña que perteneció a Saturnino Cuíñas. Como broche final, Andrés Rei dirigió la interpretación del famoso “Berro Seco”.
También se colocó una placa conmemorativa en la fachada de la ermita de San Fins.
Saturnino Cuíñas y el San Fins do Castro

La romería de San Fins do Castro, fiesta patronal por excelencia de Cabana de Bergantiños, es hija espiritual de Saturnino Cuíñas, quien le otorgó elementos singulares y únicos que la distinguen de otras romerías gallegas.
Saturnino Cuíñas nació con alma de músico. Desde niño, rodeado de bailadores y gaiteros, asumió el compromiso de rescatar la memoria musical de Galicia. Su prodigiosa memoria le permitió conservar coplas y cantos de su Cotobade natal, así como melodías de Cabana, Ponteceso, Carnota, Corcoesto o Cambados. Todo ese legado folclórico, retenido en su mente, fue cedido de forma generosa a quienes se acercaban a él.
Aun así, fue la agrupación coruñesa Cántigas da Terra, gracias a la amistad con su director Adolfo Anta Seoane, la que tuvo la fortuna de recoger en su archivo musical todo el trabajo recopilado por Cuíñas a lo largo de su vida. Entre esta obra se encuentran foliadas de Augasantas, Bora, Vilaxoán, Corocoesto, Trabazo o Corcoesto; pandeiradas de Cesullas, Ponteceso, Loureiro o Carnota; y alalás de Cerdedo, Santo Ourente o Carballedo. También canciones de año nuevo, nanas y cantos de canteros enriquecen el legado.

Además de recopilador de música tradicional, Saturnino Cuíñas fue un excelente músico. Dominaba instrumentos como la gaita, la pandereta, el bombo, la bandurria, el armonio y la zanfoña. En su época, junto a Faustino Santaelices, fue una de las pocas personas en Galicia que tocaba la zanfoña. Una de sus históricas zanfoñas fue entregada a Cántigas da Terra el 1 de agosto de 1945 en la romería de San Fins, y posteriormente fue utilizada por el grupo para interpretar cantos de ciego por escenarios de todo el país.
Como mérito por su labor folclórica, la Real Academia Nuestra Señora del Rosario le concedió la Medalla de Oro de Primera Clase del Premio Marcial del Adalid. Los actos de entrega se celebraron el 24 de agosto de 1954 en la Casa de la Cultura de A Coruña. Por la tarde, en la Plaza de Toros de la ciudad herculina, tuvo lugar una fiesta folclórica con la participación de las agrupaciones Cantigas e Agarimos de Santiago, Follas Novas, Aturuxo y la Masa Coral de la Fábrica de Tabacos de A Coruña.




















