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CÁNDUAS

CASTRO DE SINDE

La historia de la parroquia de San Martiño de Canduas se remonta a la Prehistoria. Así, la parroquia cuenta con un asentamiento fortificado de la Edad del Hierro situado en las cercanías del lugar de Sinde. Su croa, de forma casi circular, tiene unas dimensiones de 86 x 70 m de diámetro. Está delimitada en todo su perímetro por un terraplén que la separa del terreno circundante. En el lado Este y Sur aparece un foso, hoy cubierto por la vegetación, aunque perceptible desde el exterior. Hacia el Oeste de la croa hay dos antecastros de unos 70 y 50 m. Este castro se encuentra en terrenos de cultivo, es decir, no está musealizado, y su estado de conservación es bueno.

IGLESIA DE SAN MARTIÑO DE CANDUAS

La iglesia de San Martiño de Canduas fue erigida en el año 1910 alrededor de un núcleo de casas en el propio lugar de Canduas. Su orientación (Lema Suárez, 1998: 75-79) es distinta a la tradicional, ya que mira hacia el norte. La nave y la capilla lateral este están cubiertas por una bóveda de cañón ligeramente apuntada; mientras que la capilla este se cubre con falsas bóvedas de crucería.

La originalidad de esta iglesia (Lema Suárez, 1998: 75-79) se presenta en la fachada: pentagonal, construida casi íntegramente con las dovelas del hórreo de piedra del antiguo monasterio, que tenía sus orígenes en el siglo IX. En su vertical, la puerta principal, encontramos un pseudo-rosetón circular y la espadaña con vidriera simple. En las fases constructivas de la iglesia intervino, de forma destacada, el párroco Manuel Costa: en 1928 invirtió 3.030 pesetas. Sus inquietudes por estas reformas respondían al deseo de dar empleo, en las obras de cantería y albañilería, a los mendigos y desempleados que tanto abundaban en esos años.

También cuenta con una serie de vidrieras en su interior con la representación de los principales santos celebrados en la parroquia, entre otros más célebres, coronados por la vidriera del patrón, San Martiño, aún como romano. En el centro de esta serie de vidrieras encontramos una escultura representativa de Dios con el orbe en su mano izquierda y con el símbolo de la bendición en la mano derecha, dando la bienvenida a quien entra por la puerta principal, de gran tamaño y en madera original.

Los retablos y esculturas son contemporáneos, eclécticos. También contemporáneo es el campanario, hecho en granito, que contaba con una cruz en su parte superior, aunque ahora ya no existe. Está hecho de forma muy geométrica, con sillares rectangulares que le otorgan cierto carácter de torre, favoreciendo la verticalidad.

En la fachada posterior se instaló una celosía de piezas prefabricadas llamada popularmente el «cielo de Canduas», también con vidriera simple.nelaría.

CAPILLA DE FÁTIMA DE SINDE

Esta capilla fue levantada durante la posguerra, en los años 40 del siglo pasado, en granito, por mandato del párroco de Canduas, Manuel Costa Verdía. Su construcción tenía como objetivo facilitar a los vecinos de Sinde el acceso a las celebraciones religiosas, evitando así desplazamientos hasta Canduas.

Sin embargo, su estructura no resistió el paso del tiempo y pudo utilizarse pocos años. En la actualidad se encuentra semiderruida, aunque conserva elementos singulares como su arco ojival y pinturas en las bóvedas del altar. Las formas cuadradas que aún se pueden ver en la fachada recuerdan a la celosía de la iglesia de San Martiño de Canduas.

La capilla tiene planta rectangular con una única nave principal. Disponía de un coro alto sostenido sobre arcos rebajados y bóveda de cañón también rebajada. A lo largo de la pared derecha existía una serie de capillas cubiertas con semi bóveda de cañón, a las que se accedía mediante tres arcos de medio punto, aún conservados. También se mantienen los vanos que actuaban como ventanas, permitiendo la entrada de luz tanto al altar como al resto de la estancia, siempre bajo arcos de medio punto y con decoraciones geométricas donde se situaban las vidrieras.

CASA DE COLLAZO

Se levanta junto al cruceiro de los Romero. Sobre el dintel de la puerta principal aparece un semiescudo con la inscripción: «LA EDIFICÓ J.C.C. EN EL AÑO 1887». Las siglas J.C.C. corresponden al nombre de José Collazo Campos. Frente a esta casa, existía un lavadero de piedra.

CASA DE LOS ROMERO

Conocida como la Casa do Vinculeiro, es un edificio de planta rectangular con una elaborada cornisa de piedra. Son dos viviendas adosadas que comparten medianera, además de un palomar, un patio de planta octogonal y un hórreo. La parte superior, habitada, posee un escudo ovalado enmarcado por sillares; los linajes familiares representados son los Moscoso, Rodríguez de Arijón, Caamaño y Pardiñas Villardefrancos.

El edificio inferior, con una fecha inscrita en el dintel de la puerta (1660), se utiliza hoy como corte. En el árbol genealógico de la Casa de los Romero destacan (Martínez Barbeito, 1971: 158) los capitanes Martín Romero de Caamaño y Andrés Romero, que lucharon en la guerra de Portugal.

La parte más antigua tiene forma rectangular con cubierta de teja curva a dos aguas. Consta de dos plantas comunicadas por una escalera de tres tramos —hoy desaparecida—, con las estancias más privadas en el piso superior, distribuidas a través de un corredor central que conduce a la parte nueva del pazo. El estado de conservación no es muy bueno debido a que está deshabitada.

La parte «más nueva» data del siglo XIX y consiste en un volumen de dos alturas adosado al anterior, aunque se encuentra más elevado debido al desnivel del terreno. La disposición de los huecos en la fachada principal sigue un eje de simetría central marcado por el escudo de armas en la primera planta, con dos huecos a cada lado. El dintel de estos huecos está coronado por un frontón semicircular de piedra. Este material también se deja ver en las esquinas, en la línea de imposta, en el zócalo y en la cornisa, mientras que los paños están revestidos y encalados.

CASA DE XOANO

Se encuentra en un desvío entre la Casa de Collazo y la Casa de los Romero. Cuenta con dos cuerpos en forma de L. La puerta tiene gatera, con trampilla interior para los días de frío. En la cocina hay horno, mesa de piedra para el balde y cuadra para el ganado. Cuenta también con una ventana con bancos de piedra y tragaluces. La fachada estaba cubierta por un antiguo cobertizo, del cual hoy sólo queda en pie la columna de piedra que lo sostenía.

FREXUFRE

En Frexufre encontramos un antiguo puente de piedra, de la misma época que la vieja carretera de Ponteceso a Laxe. A su lado, el puente nuevo y, un poco antes por su derecha, se baja a la aldea de Frexufre, a la que se llega bajo la sombra de una bóveda de laureles.

Frexufre es conocido como el paraíso de las plantas tropicales y las flores de Canduas. Los habitantes del lugar creen que el nombre proviene de la abundancia de fresnos que había en la zona. Aún hoy se conserva un viejo y único ejemplar de este árbol.

El lugar se configura como un alineamiento rectangular de casas señoriales. Las tres primeras, hoy abandonadas, cuentan con un hórreo sobre pies, palmera y prado. La casa que posee chimenea rematada en cuatro picos y escudo es conocida como Casa de los Barreiros (Barreiro González). En el dintel de una ventana trasera figura la inscripción “Rodrigo de Leis 1764” y en el dintel de la segunda casa, “Año 186¿2? JHS MA”.

Según Leonor Alonso y Luís Giadás (1998: 137), los antiguos propietarios fueron la familia de los Leis, señores de la Casa de Mórdomo (Traba de Laxe) y de Taraio (Cerqueda, Malpica de Bergantiños). Entrelazados con las principales familias hidalgas de la Costa da Morte, eran uno de los linajes más influyentes del noroeste coruñés. El fundador del casal fue Rodrigo Sancho de Leis, hijo de Francisco Antonio de Leis Villardefrancos y Quiteria Bermúdez de Castro, bisnieto de Gonzalo Posse “El Viejo”, quien fundó la iglesia de Santo Estevo de Soesto y donde Rodrigo solicitó en 1745 que su madre fuera enterrada.

La casa de abajo, la única hoy habitada, es propietaria de los invernaderos de flor que se extienden por la pequeña finca de la ribera. En ella se conservan tres colmenares en las paredes.

No se puede abandonar Frexufre sin visitar el Coído dos Muíños. Se accede por un sendero bajo una bóveda de robles, que acompaña a un pequeño arroyo en su rápido descenso. En el interior del robledal destaca un elemento etnográfico singular: muros de contención para crear pequeñas terrazas de cultivo. Junto al río, se conserva una sucesión de molinos de agua construidos en granito. El último de ellos está situado tan cerca del mar que ya toca el agua salada.

MONASTERIO BENEDICTINO DE CANDUAS

Situado en un alto entre Laxe y Canduas, existió un monasterio benedictino. Primero de monjas (siglo IX) y después de monjes de la misma orden. Posiblemente fuese dúplice en sus inicios. Pasó a manos masculinas en tiempos del arzobispo don Lope de Mendoza, según narra el Padre Yepes en su Crónica general de San Benito. El priorato de esta parroquia sustituyó al antiguo monasterio, incorporándose a San Martín Pinario de Santiago en 1436, siendo aprobada la decisión por el papa Eugenio IV en 1442.

El monasterio, a pesar de contar con la protección de los reyes de Castilla, sufrió abusos por parte de la nobleza gallega durante el primer tercio del siglo XV. En su viaje por Galicia en 1745, el ilustrado Frei Martín Sarmiento pasó una noche en el monasterio y recogió valiosa información sobre la zona. Destacan sus notas sobre la existencia de una piedra con inscripción antigua, la relación con el monasterio de Borneiro y la descripción de la ría de Corme y Laxe, a la que denominaba “ría de Cándoas”.

Hoy en día se conserva parte de la antigua casa rectoral, construida aprovechando los sillares del monasterio, así como la “huerta del cura”. El gran hórreo del monasterio fue desmontado en los años 20 para construir la fachada de la iglesia de San Martín. Aún se conservan el palomar, la huerta y la era de piedra.


CONVENTO DE SAN PEDRO

En San Pedro, durante la Alta Edad Media, existió un convento de monjas que también era parroquial. Se dice que había unas catorce casas, y los habitantes de Valarés (Ponteceso) pertenecían a esta parroquia debido al aislamiento de otras zonas.

Su desaparición podría deberse a las razzias almorávides del año 1115, que obligaron a la población a huir hacia el interior. Las piedras del convento fueron reutilizadas por los vecinos para construir sus viviendas. Los capiteles románicos todavía decoran hoy la entrada de una de las fincas del lugar.

Existe la leyenda de que la imagen de San Pedro Papa de la parroquial de San Paio de Cundíns procedía de este convento, aunque es más probable que se trate de una estatua neoclásica del siglo XIX.


CRUCEIROS Y ELEMENTOS SINGULARES

Cruceiro de los Romero
Construido en granito. La base es una pilastra, con pedestal cuadrangular rematado en molduras semicirculares y rueda lisa. Lleva la inscripción: “De la casa de los Romero”. Tiene una mesa anexa. El fuste es octogonal con inicio cuadrado. El capitel, de forma esférica (singular en el municipio), presenta un astrágalo circular liso con chaflanes, hojas de acacia y una serpiente en la parte superior. La cruz es cuadrangular. En el anverso aparece Cristo crucificado con tres clavos, cabeza inclinada a la derecha, manos cerradas, corona de espinas, paño de pureza anudado a la derecha e inscripción INRI. En el reverso aparece la Virgen en actitud orante con las manos juntas.

Cruceiro del Igrexario
De granito. Su plataforma está enterrada. Pedestal cuadrangular. Fuste cuadrado con chaflanes decorados. Capitel esférico como el de los Romero, aunque sin decoración, coronado por un semicapi­tel cuadrangular. Cruz octogonal con remates florenzados.

Cruceiro del Campo de la Escuela
Granítico. Se encuentra en el lugar conocido como Campo do Outeiro, donde estaba la escuela de Canduas el siglo pasado. Plataforma cuadrangular de tres escalones. Pedestal cuadrangular con chaflanes. Fuste octogonal con inicio y fin cuadrados. Cruz octogonal con remates florenzados.

Cruceiro de San Martiño
De granito. Plataforma enterrada. Pedestal cúbico. Fuste octogonal con inicio cuadrado. Capitel troncocónico invertido rematado en cuadrado. Cruz octogonal con remates florenzados.

Cruceiro de Taboído
De granito. Plataforma enterrada. Pedestal circular. Fuste circular que nace de un pedestal cuadrangular liso. Capitel con astrágalo circular liso, ábaco de lados rectos y cuatro caras. Cruz cuadrangular con remates florenzados.

Cruz del Padrón
De granito. No tiene cruz ni pedestal, ya que está incrustada en una roca. El fuste es octogonal con inicio y fin cuadrados. Capitel cuadrangular moldurado con bocel y media caña. Cruz romboidal con remates florenzados y círculo central.

Cruceiro de Piquite
La cruz de piedra situada en Punta Taboído se conoce como el Cruceiro de Piquite. Fue levantada en memoria de unos pescadores fallecidos en ese lugar. Sobre “A Piquita”, Otero Cebral escribe con tintes poéticos:

“A Piquita, la insólita y hasta entristecida amiga de las estrellas y del temor al mar, amiga visitada por la sospecha y el desfallecimiento, que no te quedas en ese tu remanso y reclamo.”


FURNA DA ESCANAVADA

A lo largo de la costa cabanesa se encuentra la solitaria Furna da Escanavada. Es un acantilado de más de 50 metros de altura. Solo se puede acceder a pie caminando por las rocas de la costa o por mar, en marea baja, en bote.

MOLINOS

Este tipo de construcción está muy extendida por la geografía gallega y fue testigo de gran importancia en la vida cotidiana de los habitantes de estas tierras. Su uso es claro: era un aparato en el que los vecinos del lugar molían el grano que luego servía para hacer pan en el horno o para alimentar a los animales.

Sin embargo, también jugó un papel destacado en la vida social, ya que era un punto de encuentro para campesinos y campesinas. Al acudir a moler, solían reunirse, charlar e incluso organizar pequeñas fiestas con cantos y bailes. Era también un lugar donde los enamorados se encontraban para mantener relaciones. Todo ello quedó reflejado en una rica literatura popular, con abundantes coplas y refranes sobre estos temas, desde cuestiones amorosas hasta sátiras dirigidas al clero:

“Con el paso del tiempo estas costumbres fueron desapareciendo, ya que los molinos fueron sustituidos por mecanismos más modernos, y acabaron siendo progresivamente abandonados. Hoy en día, muchas de estas construcciones están en claro estado de deterioro. Solo unos pocos siguen funcionando gracias al cuidado de sus propietarios.

En Cabana, el tipo de molino más común es el de regato, como en el caso del Rego dos Muíños, que nace en las estribaciones de Borneiro, formado por la unión de dos pequeños arroyos en el Roncadoiro, haciendo de linde con el castro A Cidá. Es muy conocido por la gran cantidad de molinos que tuvo y aún conserva, aunque actualmente solo uno permanece en funcionamiento, cerca del inicio del sendero que discurre junto al arroyo.

Dentro de este tipo de molino de regato existen ciertas variantes, aunque responden a unas características generales. Normalmente están situados junto a un río o arroyo, aunque también hay algunos apartados de ellos. El agua se desvía de su curso natural mediante una canaleta; a veces se eleva para ganar fuerza. Esta canal conduce el agua hasta el cubo; al final hay un aliviadero para devolver el agua si es necesario, y una rejilla que impide el paso de residuos. La parte final del cubo, donde se estrecha, se llama billote. El agua al pasar acciona el rodicio, una rueda horizontal formada por cucharas o paletas, de madera o hierro, que transmite el movimiento al resto del mecanismo.

El rodicio descansa sobre la porca o mesa, una viga transversal situada en la parte inferior, mediante un eje en forma de aguijón o pincho llamado grilo. Del rodicio parte el eje vertical llamado veo o vara, que atraviesa el pie (pieza fija de piedra), y sobre este gira la moa o capa, también de piedra, que muele el grano. La zona del suelo donde se sitúa la moa se llama tremiñado.

Al final de la canal hay una pequeña compuerta, llamada pechadoiro, que al abrirse permite la entrada del agua al molino. Por la parte superior se introduce el grano en la moega o moxega, que tiene una canalita por donde cae el grano, llamada quenlla. Esta canal cuenta con una tabla llamada tenxedoira, que vibra por efecto del movimiento de la moa, facilitando así la caída del grano, que al molerse se convierte en harina y se recoge en un cajón.

Para parar el molino hay varios sistemas que bloquean la entrada de agua. Uno de los más usados consistía en colocar una tabla dentro de la moega, unida por una cuerda a la palanca del freno. Cuando la moega se vaciaba, la tabla caía, liberando el freno, que accionaba el cierre del pechadoiro, interrumpiendo el flujo del agua y deteniendo el molino.

En el municipio encontramos molinos, como el de Rellán, que poseen una rueda vertical o volante de grandes dimensiones, cuya función también es transmitir el movimiento a la moa de piedra.

Como toda máquina, el molino necesita mantenimiento y puede sufrir averías. Por ello, cada cierto tiempo es necesario picar la capa y el pie, para asegurar que la harina salga con buena calidad. La parte interior de la moa debe estar más picada y la parte exterior más fina.

En cuanto a su organización, había diferentes modelos. Algunos molinos eran de propiedad individual, y el dueño molía para los vecinos a cambio de dinero, aunque lo más habitual era que se quedase con un porcentaje del grano molido, acordado entre el molinero y el propietario del grano. También existían molinos comunitarios, con varios propietarios, y cada uno tenía asignado un turno: de mañana, tarde, noche, etc. En ocasiones, se podía comprar un turno determinado, lo que se conocía como la compra da peza.

Entre las parroquias de Borneiro y Canduas se conservan 14 molinos llamados de herederos, que evidencian la abundancia de bienes que poseían los monjes benedictinos del antiguo monasterio de Canduas. Es una pena que no se restauren estos molinos, de los cuales, como ya dijimos, solo uno ha sido rehabilitado, aunque algunos aún se conservan en la canal que enlaza con el Rego dos Muíños.

CARPINTERÍA DE RIBEIRA

Los barcos como medio de transporte

Desde muy temprano, los barcos fueron un elemento esencial de comunicación, alcanzando un gran desarrollo a lo largo de los siglos. Su importancia hizo que el conocimiento sobre su construcción se extendiera por todo el litoral gallego, dando lugar a distintos tipos de embarcaciones adaptadas a los usos de cada zona.

En Galicia, la construcción de embarcaciones cuenta con una larga tradición, y Cabana de Bergantiños no es ajena a esta realidad. Ya en el siglo XVIII existía una intensa actividad pesquera en la ría de Corme y Laxe —como mencionaba el Padre Sarmiento—, lo que generaba también la necesidad de construir barcos.


O Baladiño y los primeros astilleros

Destaca la carpintería O Baladiño, que conserva la construcción artesanal más antigua del estuario del Anllóns. Ya en el siglo XIX hay constancia de la construcción de embarcaciones en la ensenada conocida como A Telleira.

A comienzos del siglo XX, Julián Tedín Leis, que empezó en el oficio con solo doce años, impulsó de forma decisiva la actividad con la creación de un astillero que construyó grandes barcos, como el Ponteceso. El astillero cerró en la primera mitad de los años 60, ya dirigido por su hijo, Juan Tedín.

Durante la Primera Guerra Mundial (1914–1918), la demanda de madera y embarcaciones se multiplicó. Desde la parroquia de Canduas se embarcaban toneladas de madera hacia puertos europeos, y se construían múltiples barcos. La actividad fue tan intensa que se contrató a carpinteros de otras zonas, como Noia, llegándose a construir hasta tres embarcaciones simultáneamente en la playa de O Pendón.


Mujeres en la carpintería de ribera

Cabe destacar también la presencia de mujeres en este oficio, como Dolores Centeno, que trabajaba como armadora.


Los principales talleres

Durante su época de mayor esplendor, existieron en Cabana unas cinco carpinterías de ribera:

  • Hermanos Suárez Taboada (O Tecelán)
  • Roseva y O Baladiño (en As Grelas y Taboído)
  • Tedín y Antón do Chicho y su hijo (en A Telleira, junto a la playa de O Pendón)

Estos talleres se situaban cerca del mar o de los ríos, en lugares protegidos del viento. Contaban con un cobertizo de madera o piedra para trabajar bajo cubierta, además de un taller de piedra y un espacio amplio para almacenar la madera.


El proceso de construcción de una embarcación

Elección de la madera

El proceso comenzaba cuando el armador hablaba con el carpintero para encargarle una embarcación, acordando sus dimensiones y precio. El carpintero se encargaba de todo: desde la selección de la madera hasta la construcción completa del barco.

Se utilizaban principalmente maderas de roble, eucalipto y pino, seleccionadas en el monte según su forma y calidad. La madera se cortaba con hacha o tronzador, y luego se aserraba con la sierra portuguesa, operada por dos hombres, uno encima y otro debajo del tronco.

Montaje de la estructura

  • Cuadernas (de roble): compuestas por varengas, medios, sinol y sobresinol.
  • Vagras y durmientes (de eucalipto): van de proa a popa y sostienen los baos.
  • Baos (de roble o eucalipto): de babor a estribor, sujetan la cubierta y tienen forma arqueada (brusca) para facilitar la evacuación del agua a través de los imbornais.
  • Tapa trancanil (de roble): donde se encajan los barraganetes (de pino).
  • Cubierta: de tablas de pino, con cuarteis y espacio reservado para el motor y la caseta de gobierno.

Obra muerta y acabados

  • Los barraganetes llevan refuerzos (registros) inferiores y superiores, además de la tapa regala o batiola.
  • La caseta de gobierno se construye con una estructura de pino forrada de chapa marina.
  • En el interior se colocan las cornamusas (para amarre), los calzos del motor y la sobrequilla.

A continuación, se procede al banceado, es decir, al forrado del casco con tablas: cintas, cintón, rozadero, varadero y el borde de calima (en contacto con la quilla).


Calafateado y carenado

  • El calafateado consiste en rellenar las juntas con estopa y sellarlas con brea.
  • El carenado es el tratamiento de la madera para evitar la putrefacción, aplicando alquitrán en el interior y una mezcla caliente de brea, azufre y aceite en el exterior.
  • Para eliminar parásitos, se quemaba tojo bajo el casco del barco.

La botadura y su simbolismo

La botadura marcaba el final del proceso de construcción. Se rompía una botella de champán contra el casco, y según la tradición, esta debía ser llevada a una meiga para que bendijera el barco. En su interior se colocaban herraduras de caballo, imágenes religiosas o se rociaba con agua bendita. Todo ello se acompañaba de una fiesta con comida, bebida y baile.


Herramientas del carpintero de ribera

Las herramientas principales eran:

  • Martillos, mazos, sargentos (de gran tamaño)
  • Sierras (de aire, portuguesa, de arco)
  • Hachas, tronzadores
  • Garlopas, serrones, cepillos
  • Azuelas (de pie y de mano)
  • Escuadra falsa y compás de puntas (para el trazado de piezas)
  • Formones, berbiquís y palancas

Astilleros y carpinterías de ribera en Cabana de Bergantiños

Astillero Roseva

El astillero Roseva fue el único de Cabana de Bergantiños en el que se alternó la construcción de embarcaciones artesanales de madera con cascos de hierro.

Está situado en la ensenada de Cabana de Bergantiños, aprovechando la protección natural de la costa, en el delta de la desembocadura del río Anllóns. La construcción original, íntegramente de madera, se conserva como parte del antiguo astillero tradicional, al tiempo que se incorporaron dos naves modernas para la construcción de todo tipo de embarcaciones.

Se fundó en el año 1958 y, actualmente (2023), permanece inactivo.


Carpintería de ribera O Tecelán (Hermanos Suárez Taboada)

Esta carpintería de ribera nació como una sociedad familiar formada por los hermanos Marcial, Manuel y Santiago Suárez Taboada. Se fundó en el año 1973 en la zona de As Grelas, en el Lodeiro, una antigua área de aserraderos.

Anteriormente ya había en el mismo lugar un astillero, el de Basilio y Manolo Mato, que había desaparecido algún tiempo antes.

Con marea baja, todavía pueden verse pescadores con el cavaduiro o forquita buscando senrada, y sobresalen de la arena restos de cuadernas de embarcaciones podridas.

A día de hoy, la carpintería sigue activa, gestionada por Marcial Suárez Valiña, representante de la tercera generación familiar.


Carpintería de ribera O Baladiño

La carpintería O Baladiño se conserva como ejemplo tradicional de las carpinterías de ribera en las orillas del Anllóns. Se encuentra en el lugar de Taboído, en O Baladiño, y mantiene su galpón de madera y varadero también de madera, utilizados para las botaduras de embarcaciones.

Desde este enclave se disfrutan excelentes vistas de A Barra, lugar de descanso de aves, y del Monte Branco, que parece al alcance de la mano.

El astillero es propiedad de Martín Senande Vázquez, nieto de Benito Senande, fundador del taller.


Las areeiras en Canduas

Las empresas areeiras también desempeñaron un papel destacado en la parroquia de Canduas, vinculadas a la ría y a los trabajos marítimos. Estas empresas utilizaban pequeñas embarcaciones —como lanchas o gamelas— para extraer arena de A Barra y de otras playas, destinada a la construcción.

Durante el siglo XX operaban tres empresas principales:

  • Areeira de Rama (gestionada durante muchos años por Elvira de Rama)
  • Areeira de José de Daniel (en A Telleira)
  • Areeira de Antonio de Ceslao (la más reciente)

En sus inicios, el proceso era muy rudimentario: la arena se cargaba en cestas que se llevaban a la cabeza hasta las embarcaciones y se descargaban de la misma forma. Más tarde se incorporaron carretas, agilizando el transporte, y finalmente se empezaron a usar dragas embarcadas, evitando la necesidad de ir a los bancos de arena y reduciendo los daños en A Barra, lo que permitió mantener su función natural como barrera protectora.

Con el tiempo, se prohibió la extracción de arena en la ría, lo que supuso la desaparición de estas empresas.


Bibliografía consultada

  • Castro Béizana, F.X., Concello de Cabana de Bergantiños
  • Garea, F., Giadás, L. y Navarro, E. (1995), Cabana: Análisis histórica y social. Cabana de Bergantiños: Deputación da Coruña
  • Fuertes Dopico, O., Fernández Madrid, J. (2011), Estudio tipológico de la construcción tradicional de astilleros en Galicia. Instituto Juan de Herrera, Madrid
  • Lema Suárez, X. M. (1999), Arquitectura megalítica en la Costa da Morte (dólmenes y mámoas). Asociación Neira
  • Soraluce Blond, J.R., Fernández Fernández, X. (1995), Arquitecturas de la provincia de A Coruña: Cabana, Carballo, Coristanco, Laracha, Laxe, Malpica y Ponteceso. Deputación da Coruña

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