Artístico

El patrimonio artístico religioso de Cabana de Bergantiños
El territorio de Cabana de Bergantiños está dividido eclesiásticamente en diez parroquias, cada una con su respectiva iglesia matriz. Pero más allá de los templos parroquiales, este concello, tierra de romerías tradicionales y muy celebradas, conserva un interesante repertorio de capillas, testigos de una devoción popular profundamente enraizada. Algunas, como la capilla de San Marcos o la de San Sebastián, solo perviven hoy en día en documentos antiguos o en la memoria del pueblo.
La pieza más destacada del patrimonio artístico religioso cabanés es el rosetón prerrománico de la ermita de San Fins do Castro, una auténtica joya del arte altomedieval. De la época románica, sobresalen los canecillos de Santo Estevo de Anos, mientras que del barroco brilla especialmente el retablo de la pequeña iglesia de San Martiño de Riobó, verdadera joya de la imaginería gallega.
Las advocaciones parroquiales son en su mayoría masculinas: San Pedro en Corcoesto y Silvarredonda, San Martiño en Riobó, Santo Estevo en Cesullas y Anos, o San Paio en Cundíns. En las ermitas, en cambio, predominan las advocaciones femeninas, como Nuestra Señora del Carmen en Briño y Neaño, o Santa Mariña do Remuíño en Corcoesto.
Las diez parroquias de Cabana de Bergantiños acogen más de medio centenar de cruceros repartidos por todo el territorio. La parroquia con mayor número es San Xoán de Borneiro, que conserva once ejemplares, mientras que la más pequeña, Cundíns, cuenta únicamente con uno.
Un modelo constructivo singular y digno de admiración son los cruceros giratorios de Borneiro, ya catalogados por el galleguista Daniel R. Castelao en su obra As cruces de pedra na Galiza. Por su iconografía y decoración, destacan también el crucero del Sacramento y el de San Fins en Cesullas, así como el de los Romero en Canduas.
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